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“Jémez todavía no califica”, lapidaria frase de Miguel Herrera al referirse a las genuinas necesidades de su rival de esta noche en los octavos de final de la Copa MX. Es verdad, desde que llegó al futbol mexicano, el español no sabe lo que es la eliminación directa en la liga, pero en la Copa sí. Llevó al Cruz Azul hasta semifinales en el torneo pasado y hoy se enfrenta al rival con el que existe más odio deportivo.
Herrera, Jémez, Cruz y Almeyda saben que hoy está en riesgo la credibilidad de sus proyectos. Que por más que la Copa sea despreciada, cuando se trata de eliminación directa, las cosas cambian, y más si es con uno de los rivales que mayor satisfacción da eliminar.
Vamos por partes. Los obligados a ganar son el América y el Guadalajara; sus rivales, Cruz Azul y Atlas, tienen otro objetivo primario en la temporada. A Miguel Herrera lo trajeron de regreso para entregar títulos, no pretextos.
Almeyda, con esa imagen tal vez confusa y mentirosa, es el actual campeón, el que dirige al equipo presumido, el del doblete, pero en la liga está 14 puntos por debajo del líder Monterrey, cuando se han disputado 27; es decir, virtualmente eliminado. Por eso, la Copa es un bálsamo para seguir aspirando a algo y tapar lo que será un inminente fracaso. Ganarle al Atlas lo catapultaría y podría seguir presumiendo. El obligado es Chivas, así lo marca su historia.
Atlas tiene otras preocupaciones, así que seguir avanzado en la Copa hasta le puede estorbar y lo podría llevar a desconcentrarse en el objetivo principal, que es mantenerse en la Primera División. Ganar la Copa sería anecdótico y, si han pasado 66 años desde su más reciente título de liga, no lleva a sus vitrinas uno de Copa desde 1968.
Cruz Azul también se enfoca en otros asuntos. Si bien, quedar eliminado en octavos de final sería un fracaso, la realidad es que cuando ganó al Atlante la Copa, en 2013, no pasó nada. El objetivo y para lo que contrataron a Francisco Jémez es ganar la liga. Puede perder, pero no cambiaría el panorama y objetivos del equipo.
En América, las metas son otras. Es una institución que debe ganar todo lo que disputa o es considerado fracaso. El regreso de Herrera se dio para eso, para entregarle a los aficionados las satisfacciones perdidas con Ambriz y La Volpe; por eso, la Copa cobra un realce distinto para ellos.
Las fases finales de la Copa MX deberían ser la democracia perfecta, ya que son tantos los canales de televisión que transmitirán de manera simultánea, que el aficionado puede decidir en qué plataforma o con qué comentaristas y narradores verlo. Las grandes audiencias están en Azteca y Televisa, que emitirán en directo el partido desde el Estadio Azteca. El de Chivas, institución que nunca entendió el espíritu de la Copa, se transmitirá por internet en pago por ver, así que muy pocos verán el clásico de Jalisco, a diferencia del América vs. Cruz Azul, que puede romper índices de audiencia en la historia de la Copa.
@gvlo2008
gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx
Herrera, Jémez, Cruz y Almeyda saben que hoy está en riesgo la credibilidad de sus proyectos. Que por más que la Copa sea despreciada, cuando se trata de eliminación directa, las cosas cambian, y más si es con uno de los rivales que mayor satisfacción da eliminar.
Vamos por partes. Los obligados a ganar son el América y el Guadalajara; sus rivales, Cruz Azul y Atlas, tienen otro objetivo primario en la temporada. A Miguel Herrera lo trajeron de regreso para entregar títulos, no pretextos.
Almeyda, con esa imagen tal vez confusa y mentirosa, es el actual campeón, el que dirige al equipo presumido, el del doblete, pero en la liga está 14 puntos por debajo del líder Monterrey, cuando se han disputado 27; es decir, virtualmente eliminado. Por eso, la Copa es un bálsamo para seguir aspirando a algo y tapar lo que será un inminente fracaso. Ganarle al Atlas lo catapultaría y podría seguir presumiendo. El obligado es Chivas, así lo marca su historia.
Atlas tiene otras preocupaciones, así que seguir avanzado en la Copa hasta le puede estorbar y lo podría llevar a desconcentrarse en el objetivo principal, que es mantenerse en la Primera División. Ganar la Copa sería anecdótico y, si han pasado 66 años desde su más reciente título de liga, no lleva a sus vitrinas uno de Copa desde 1968.
Cruz Azul también se enfoca en otros asuntos. Si bien, quedar eliminado en octavos de final sería un fracaso, la realidad es que cuando ganó al Atlante la Copa, en 2013, no pasó nada. El objetivo y para lo que contrataron a Francisco Jémez es ganar la liga. Puede perder, pero no cambiaría el panorama y objetivos del equipo.
En América, las metas son otras. Es una institución que debe ganar todo lo que disputa o es considerado fracaso. El regreso de Herrera se dio para eso, para entregarle a los aficionados las satisfacciones perdidas con Ambriz y La Volpe; por eso, la Copa cobra un realce distinto para ellos.
Las fases finales de la Copa MX deberían ser la democracia perfecta, ya que son tantos los canales de televisión que transmitirán de manera simultánea, que el aficionado puede decidir en qué plataforma o con qué comentaristas y narradores verlo. Las grandes audiencias están en Azteca y Televisa, que emitirán en directo el partido desde el Estadio Azteca. El de Chivas, institución que nunca entendió el espíritu de la Copa, se transmitirá por internet en pago por ver, así que muy pocos verán el clásico de Jalisco, a diferencia del América vs. Cruz Azul, que puede romper índices de audiencia en la historia de la Copa.
@gvlo2008
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