Matar al mensajero: la idea de prohibir a las calificadoras

Eduardo Backhoff Escudero

El jueves 7 de marzo amanecimos con la noticia nacional “MORENA alista ley contra calificadoras”, la cual se difundió en todos los medios de comunicación: impresos, electrónicos, televisivos y radiofónicos. Salomón Jara, vocero de MORENA en el Senado, anunció que su bancada presentaría una iniciativa para reformar el artículo 340 de la Ley del Mercado de Valores. La iniciativa de Morena busca cambiar la Ley con el fin de revocar la autorización para operar en México como calificadoras de crédito a los organismos que han otorgado bajas calificaciones crediticias a PEMEX y al propio país, entre las que se encuentran: Fitch México, Santandard & Poor’s, Global Rating y Moodys. Las bajas calificaciones hablan de la poca confianza que tienen dichos organismos en las medidas que está realizando el gobierno de AMLO para corregir lo que en su percepción se ha hecho mal en las anteriores administraciones, especialmente en el tema de la corrupción.

El argumento para proceder con el cambio de la Ley se centra en la percepción de MORENA de que estos organismos pueden llevar a la quiebra económica de México, ya que no se apegan a criterios y principios que garanticen su objetividad e imparcialidad, por lo que no ayudan a monitorear verazmente las finanzas del país. En opinión de MORENA, pareciera que de manera deliberada estos organismos atentaran contra la estabilidad de los mercados y contra empresas específicas, como podría ser PEMEX y la CFE. El gobierno de AMLO, incluyendo al poder legislativo dominado por MORENA, no entiende que estos organismos no tomen en cuenta las “buenas intenciones” de este gobierno de poner fin a la corrupción y con ello mejorar la salud de las finanzas públicas. Por el contrario, interpretan las calificaciones a la baja como un ataque a la 4T y como una falta de sensibilidad a sus buenas intensiones de mejorar el país.

Sin embargo, una cosa es creer esta historia y otra tomar medidas represivas contra los organismos internacionales, como lo ha hecho el presidente, anteriormente, al descalificar a Fitch México por la baja calificación que le dio a PEMEX por su plan de reestructurar y rescatar a esta empresa paraestatal, que tiene un adeudo que rebasa los 120 mil millones de pesos.

Prohibir el funcionamiento de las calificadoras, como lo propone MORENA equivale a querer “matar al mensajero por traer males noticias”, pensando que con ello cambiará la realidad del país. Matar al mensajero es una frase metafórica que se refiere al acto de culpar a una persona que trae malas noticias en vez del autor de éstas. Anteriormente, los mensajes eran enviados por un emisario en persona. Por ejemplo, durante la guerra se enviaba a un emisario desde un campamento enemigo que al dar malas noticias podía ser eliminado con más facilidad que el responsable de haberlas enviado. Una versión moderna de esta expresión se puede apreciar cuando el gobierno culpa a los medios de comunicación por dar malas noticias sobre el estado en que se encuentra el país en alguna de sus vertientes, o sobre los resultados poco eficaces de un programa social o las falencias de alguna política gubernamental. Querer matar al mensajero es una respuesta emocional momentánea en contra de noticias no bienvenidas para el gobierno.

Esta reacción de MORENA en contra de las calificadoras me recuerda los ataques que han sufrido diversos organismos autónomos cuya función es generar información del país de manera veraz, confiable y oportuna; sin importar si son noticias buenas o malas para el gobierno en turno. Estos son los casos del instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL) y el instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Lo importante de estas instituciones es la de mantener informados a los ciudadanos y a las autoridades de gobierno para que los primeros ejerzan presión sobre los segundos de atender los grandes problemas del país y los segundos de resolver dichos problemas.

Por ello importa mucho que dichos organismos puedan funcionar con la confianza que les da su autonomía, sin miedos ni cortapisas para generar y difundir la información objetiva que es de vital importancia para mejorar el funcionamiento del Estado mexicano; sin importar que sean buenas o malas noticias. El gobierno debe de tener la piel suficientemente dura como para aguantar todo tipo de crítica de parte de la sociedad y saber corregir a tiempo cuando se cometa errores.
 

Presidente del Consejo Directivo de de Métrica Educativa, A. C.
@EduardoBackhoff
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