México y Japón desde a finales del siglo XIX fueron construyendo lazos de amistad desde la firma del Tratado de Amistad Comercio y Navegación en 1888 -siendo el primero firmado en términos de igualdad con un país de Occidente-, mismo que le ayudó posteriormente a renegociar sus tratados desiguales que mermaban a su soberanía. Japón había mantenido vínculos cercanos con Porfirio Díaz, que admiraba a esa nación asiática por su rápida modernización e industrialización.

En el marco de los 130 años de relaciones diplomáticas que se cumplen en el 2018, diferentes historias han marcado su devenir a lo largo de ese periodo. Las mismas, las podemos identificar tanto en contactos oficiales, pero también con el encuentro directo entre mexicanos y japoneses que, a lo largo del tiempo, alguna de ellas, se han olvidado, por lo que es preciso recuperarlas. Por ejemplo, el encuentro entre intelectuales y académicos entre México y Japón ha sido muy fructífero cuya historia no es nada reciente.

En 1913, visitó a México, Shigeo Suehiro (1), profesor del departamento de derecho de la Universidad Imperial de Kioto, cuya especialidad era la historia diplomática y ciencia política. “El sabio japonés”, como la prensa mexicana de la época lo refirió, había sido comisionado anteriormente para ir a China en 1911 en una visita de diagnóstico y prospección; dos años después había sido enviado a México para el mismo propósito.

El gobierno mexicano le preparó al profesor japonés una agenda que incluía el encuentro con intelectuales mexicanos y visitas a diferentes dependencias públicas. La Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, comisionó a cuatro profesores (Ezequiel A. Chávez, José Mesa Gutiérrez, Rafael Groso y Joaquín Palomo Rincón) (2) para que estuvieran atendiendo a Suehiro durante su estancia en la ciudad de México. Asimismo, el secretario, Nemesio García Naranjo, tuvo un encuentro con el académico japonés en el que abordaron el tema de los sistemas educativos en México y en Japón.

Asimismo, visitó el Instituto Nacional de Geología (3) y la Academia Nacional de Bellas Artes en compañía de su director, Rafael Ramos Martínez, donde recorrieron sus instalaciones. Ramos señaló después a la prensa que “el sabio japonés tuvo frases elegantes para los trabajos que tuvo a su vista y hasta emitió su juicio respecto al arte nacional, diciendo que se encuentra a una altura superior que, en el Japón.” (4) Asimismo, tuvo un encuentro con el Secretario de Relaciones Exteriores, Querido Moheno y Tabares.

Shigeo Suehiro había llegado a la ciudad de México el 18 de noviembre de 1913 e inmediatamente fue abordado por los periodistas, insistiendo siempre ante la prensa que tenía un interés científico en México para conocer sus costumbres, sus relaciones comerciales y su estancia no obedecía a ninguna motivación política. “ El Diario ” lo refería así: “el viajero japonés no trae ninguna misión oficial y es persona de alta representación científica, por cuya razón las atenciones que se le prodiguen serán merecidas” (5), de igual forma “ El País ” apuntaba que: “al llegar a Japón, el sabio japonés escribirá un libro con las observaciones que ha recogido de su visita a las naciones latinas” (6)

El encuentro más importante fue, sin lugar a duda, en el Palacio Nacional. Suehiro fue recibido el 24 de noviembre al medio día. Victoriano Huerta y el académico japonés conversaron, de acuerdo con las versiones oficiales, sobre el progreso de las ciencias y de las artes. En realidad, en la larga charla, los temas versaron sobre el tema de la migración y otros temas de carácter político, el ministro japonés Mineichiro Adachi estuvo presente, junto con su personal de la Legación y sirviendo de traductor, Kinta Arai. Posteriormente, tomó el tren hacia Guadalajara y después en el puerto de Manzanillo se embarcó rumbo a Japón.

Shigeo Suehiro al regresar a Kioto reportó sus “impresiones mexicanas” al Ministerio de Asuntos Exteriores. Asimismo, escribió en la Revue Diplomatique ( 外交時), el artículo “El problema anti japonés en América y México”, en la que condenó -con profundo nacionalismo- los prejuicios raciales y falta de entendimiento cultural que enfrentaban los japoneses en Estados Unidos, proponiendo mayores programas de educación en la población estadounidense que originan esos movimientos anti-japoneses, pero también refrendaba la idea de ampliar flujos migratorios hacia las regiones del sur de México. Estos planteamientos también los sostuvo en su libro intitulado “Los Japoneses de América del Norte” (7) donde además afirmaba que era necesario ampliar por parte de Washington sus políticas de naturalización. El “sabio” fue designado rector de la Facultad de Derecho de la Universidad Imperial de Kioto en 1918 y posteriormente continuó su labor académica condenando las políticas anti-japonesas en Estados Unidos hasta su muerte en 1946.

Académico de la UNAM
auscanga@politicas.unam.mx

(1) Nació en el 8 de julio de 1874 en la prefectura de Ehime, estudio Ciencia Política en la Facultad de Derecho en la Universidad Imperial de Tokio y se graduó en 1899 , fue estudiante extranjero en Alemania, Francia e Inglaterra donde estudió historia política.

(2) “4 Catedráticos atenderán al Doctor Suyehiro”, El País, 23 de noviembre de 1913, p.1

(3) “Visitó un Instituto geológico”, Correo Español, 26 de noviembre de 1913, p.2

(4) “Visitó Ayer la Escuela de Bellas Artes el Sabio Doctor Suyehiro”, El Diario, 26 de noviembre de 1913, p.8

(5) “El Sr. Suyehiro visitará algunos establecimientos”, El Diario, 23 de noviembre de 1913, p.3

(6) “Será presentado al Sr. Pte. El Sabio Dr. Suyehiro”, El País, 24 de noviembre de 1913, p. 3

(7) 末廣重雄,{ 北米の日本人}, 二松堂書店, 大正4 (1915)

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