Se encuentra usted aquí

El viaje de Maduro y Ebrard

25/01/2019
03:23
-A +A

Por: Arlequín

No sea intolerante, Nicolás Maduro es un demócrata. Si usted es un conservador de derecha beneficiario de la mafia del poder seguro pensará que don Nico es un dictador, pero si por el contrario usted está en onda, en lo de hoy, en la Cuarta Transformación, en el lado correcto de ver la vida, podrá fácilmente apreciar que sí, que Maduro es un demócrata y que no hay porqué criticarlo.

Sí, es cierto que su régimen tiene a cientos de miles de venezolanos exiliados, que no hay libertad de expresión, que ha aplastado a opositores, que hay hambre y violencia en el país, pero eso a los mexicanos qué nos importa. La política exterior de la Cuarta Transformación es muy clara, ya lo dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador: "no vamos a entrar en confrontación, no queremos pleito, queremos llevar una relación de amistad con todos los pueblos".

Así que tenga claro que el amor y la amistad con los pueblos es la prioridad. Pero seguro usted que todo lo toma a mal dirá que don Nico está matando a los venezolanos de hambre a una velocidad tan rápida que los mexicanos estamos en riesgo de quedarnos si un pueblo al cual entregarle toda nuestra amistad, allá usted y su mala cabeza.

Pero a usted que la venda del conservadurismo le cubre los ojos, le vamos a decir la verdadera razón por la cual el gobierno mexicano no condena al régimen de Maduro y se une a las naciones fifís del mundo que desconocen a don Nico. Es una razón que lo dejará sin ningún argumento: el gobierno mexicano no se va a desgastar en un pleito ni a meterse en los problemas de Venezuela simplemente porque ya sabe que Maduro no va a caer, no va renunciar, no va dejar el poder de manera pacífica, ni violenta, que hay Maduro para rato.

week_that_was_from_latin_america_photo_gallery_81129740.jpg
Foto: AP.

¿Qué cómo lo sabe el gobierno mexicano? Pues muy sencillo, ya se los dijo el propio Nicolás Maduro.

“Tengan la certeza de que todo saldrá bien y de que saldremos más fuertes y más sabios de toda esta coyuntura. No podrá un puñado de inmaduros improvisadores dañar la vida republicana de Venezuela… tengan la seguridad, se los digo con certeza, ya yo fui al futuro y volví y vi que todo sale bien y que la unión cívico-militar le garantiza la paz y la felicidad a nuestro pueblo”, dijo apenas la semana pasada el propio Maduro.

Así que el canciller de México, Marcelo Ebrard, tiene el trabajo más fácil del mundo, para qué meterse en problemas y desconocer a Maduro como presidente de Venezuela, si ya sabe lo que va pasar, ni que estuviera loco.

Don Marcelo hace un gran trabajo (debería ser Presidente algún día) para qué se mete a querer resolver los asuntos de Venezuela mientras aquí tenemos nuestras preocupaciones, que no son pocas. Pero además, con una mirada de estadista seguramente calculará que si hoy México se mete a criticar lo que sucede en otros países, al rato los demás países querrán criticar a México. Es decir, una interpretación moderna de la famosa Doctrina Estrada, que en la Cuarta Transformación podría bien llamarse la “Doctrina Ebrard” o la “Doctrina el que se lleva se aguanta”.

No le parece formidable en menos de dos meses, el actual gobierno ya creó una nueva doctrina en materia de política exterior. “Son unos genios”, diría el ex canciller y candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, que ahora vemos salió muy bueno para hacer frasecitas, pero que durante su paso por la cancillería nunca creo una gran doctrina, vaya ni siquiera una doctrina pequeña, de bolsillo.

Gracias a la Doctrina el que se lleva de aguanta, México se está blindando de naciones, organismos internacionales y ONG metiches que quieran venir a juzgar lo que hacemos los mexicanos o a querer cuestionar lo que hace el nuevo gobierno, cuya actuación es incuestionable.

Le gustaría que alguna organización como la ONU viniera a criticar la manera en que México militariza, aún más que antes, su lucha contra el crimen. Qué van a saber esos diplomáticos en Nueva York lo que es enfrentar al Cártel Jalisco Nueva Generación, o cualquier otra de esa joyitas del hampa que operan en México.

Le parecería justo que una fría y desabrida nación de Europa venga a criticarnos nuestra muy mexicana y patriótica guerra contra el huachicol, qué van saber ellos de esta actividad criminal si hasta la salsa cátsup les pica.

Ahora, gracias a la Doctrina Ebrard nadie podrá venir a decirnos de que color pinta el rojo, de qué lado masca la iguana o de qué lado pega el diurex. No señor, aquí hacemos las cosas a la mexicana y rapidito. Que si queremos comprar 571 pipas, nada de esas tonterías neoliberales de hacer una licitación y buscar un concurso para buscar el mejor precio. No, vamos al extranjero, las compramos en 85 millones de dólares, y claro, traemos una nota de remisión para comprobar el gasto.

mexico_investidura_75694879.jpg
Foto: Archivo / EL UNIVERSAL.

Las licitaciones son para los corruptos, y el propio presidente López Obrador dijo que él avala a las funcionarias y los funcionarios que las compraron, pues son honestos y no “malandrines”, como los de antes. ¿Necesita usted mayor garantía que esa? ¿Necesita alguien de dentro o de fuera meter la nariz en algo tan honesto y transparente?

Y, así que aprovechando la buena relación que hay hoy entre los gobiernos de México y Venezuela, gracias a esta moderna doctrina, no sería mala idea que se usaran los buenos oficios de la diplomacia y se invitara a don Nico a una vista de Estado a México para pedirle que diera un viajecito al futuro y nos ayudara a conocer el destino de algunas cosas para saber si vamos bien o nos regresamos. Por ejemplo se le podría preguntar si la Cuarta Transformación será un éxito o un fracaso, o si don Marcelo será o no Presidente.

Me canso ganso: Y ya que la 4T tiene un gran respeto por las consultas, sería muy útil que el canciller Marcelo Ebrard hiciera una con los embajadores mexicanos y los diplomáticos para ver qué opinan de la postura de México en el conflicto que vive Venezuela. Aunque en el Servicio Exterior Mexicano hay muchos fifís y señoritingos, algo le han de saber al oficio. Quizá el resultado sería una sorpresa.

***Fotografía: Marcelo Ebard y Nicolás Maduro.  (Archivo EL UNIVERSAL y Agencias.)

Comentarios

MÁS EN OPINIÓN

NOTICIAS DEL DÍA