Una estrategia de corta y pega

Alejandro Hope

Lo que el secretario Durazo presentó es un maquinazo, hecho al aventón, sin ningún sentido lógico o estratégico, solo para cubrir el expediente

Por mandato legal, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana tiene que presentar al Senado una estrategia nacional de seguridad pública. El viernes, Alfonso Durazo, titular de esa dependencia, cumplió con esa obligación.

Bueno, “cumplió”. El documento se titula estrategia nacional de seguridad pública, pero no tiene nada de estratégico y habla poco sobre seguridad pública. Además de cubrir el expediente legal, no se entiende qué utilidad pueda tener lo que se entregó solemnemente al Congreso.
 

¿Por qué lo digo? Van mis razones:

1. En el diagnóstico, los autores hicieron un esfuerzo heroico para comprimir un máximo de rollo en un mínimo de información. En las ocho páginas de esa sección inicial, dedicada supuestamente a analizar la situación actual, hay exactamente tres cifras. Las primeras dos aparecen en la penúltima página del diagnóstico y son imprecisas. La tercera no tiene que ver directamente con seguridad pública: es la posición de México en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional. Todo lo demás son frases de este género: “Se debe transitar de una autoridad vengativa a una autoridad justa, de un estado de persecución a un estado de bienestar y de la ley de la jungla al imperio de la ley.”

2. El diagnóstico es lo de menos. La supuesta estrategia no tiene marco lógico. No hay conexión obvia entre el diagnóstico y los objetivos. Peor aún, los objetivos no son realmente objetivos, sino instrumentos o conceptos generales. Uno es la regeneración ética de la sociedad. Otro se titula seguridad pública, seguridad nacional y paz, así en genérico. Otro habla de reformular la política de drogas y otro más de “emprender el camino de la paz”. Y después de los objetivos que no son objetivos viene un listado de “estrategias específicas” mal conectadas con los objetivos. Por ejemplo, ya en las estrategias, no hay mención alguna a la política de drogas o a la “construcción de paz”, pero hay ocho páginas sobre distribución de recursos federales a las entidades federativas.

3. Esa estructura iresulta de un hecho que se vuelve obvio a primera lectura: este documento se armó cortando y pegando otros, sin preocuparse por la coherencia programática. Por ejemplo, para el diagnóstico y los objetivos, simplemente copiaron el Plan Nacional de Seguridad y Paz 2018-2024, presentado en noviembre pasado. Le hicieron un par de ajustes a la sección sobre la Guardia Nacional (para adaptarla al vaivén de la discusión legislativa) y ya. En la parte de estrategias específicas, copiaron y pegaron documentos diversos sobre temas específicos (por ejemplo, robo de combustible o lavado de dinero), donde se pueden encontrar ideas rescatables, pero sin ningún tipo de orden conceptual.

4. No hay indicadores o metas en el documento. Ni de resultados ni de gestión. Nada. Es decir, resulta imposible saber cómo pretenden evaluar el avance de la estrategia.

5. La edición está tan poco cuidada que, después de páginas y páginas dedicadas a convencer al lector de que la Guardia Nacional será una institución policial bajo mando civil, dejaron esto: “El mando operativo de la Guardia Nacional estará a cargo de oficiales del Ejército Mexicano o en las zonas costeras de la Armada de México.”

6. Hay detalles que bordan en lo chusco. La única cita bibliográfica en las 78 páginas de texto hace referencia a (redoble de tambores) 2018 La salida: decadencia y renacimiento de México, de Andrés Manuel López Obrador.

En resumen, lo que el secretario Durazo presentó el viernes es un maquinazo, hecho al aventón, sin ningún sentido lógico o estratégico, solo para cubrir el expediente. Mi sugerencia al Senado: tiren esto a la basura y exijan un documento serio.

[email protected]. @ahope71

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