El escenario lo refuerza la respuesta altanera del huésped de la Casa Blanca a la carta enviada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador: “Es hora de que hagan lo que les corresponde”.

El tono, la forma, el fondo, denotan que la balandronada, producto de uno más de los ataques de furia de Trump, no era sólo llamarada de petate.

Naturalmente, el dardo le pega en el casco de flotación al acuerdo mercantil México-Canadá-Estados Unidos, al fracturarse el motor que le daba sustento, es decir, el libre comercio, justo en el momento en que la vía parecía haberse alfombrado.

De qué sirve la exención al impuesto global al acero y aluminio, si ahora nos arrojan a la cara otro.

Lo cierto es que en el margen de la discusión de fondo sobre si hay justeza en el reclamo migratorio de cara a los tratados internacionales, el desplante de Trump le coloca un gran obstáculo a su posibilidad de reelección.

La medida no sólo le daría un revés a las miles de empresas y organizaciones de productores agrícolas que urgían la ratificación del T-MEC, sino a millones de consumidores locales.

Más aún, en el rebote, el arancel podría provocar no sólo la pérdida de la competitividad ganada por México, sino la desaparición de empresas exportadoras mexicanas, lo que agravaría el desempleo y colocaría más caldo de cultivo para la aventura de cruzar la frontera.

Desde otro ángulo, la ratificación del T-MEC se planteaba como un signo de que la Casa Blanca sí puede lograr acuerdos internacionales, frente al grave conflicto con China.

Las agresiones al libre comercio del presidente de Estados Unidos están provocando borrar del mapa a la Organización Mundial del Comercio como instancia de equilibrio, lo que convoca a la anarquía.

Trump contra todos.

Calificada de tibia la respuesta presidencial a la amenaza del huésped de la Casa Blanca, lo cierto es que colocar al centro el hígado sería fatal para el país.

De responder con la misma moneda, México tendría que imponer a su vez un arancel de 5% el 10 de junio, y así sucesivamente si se diera el caso de gradualismo a corto plazo hacia 25%.

El choque de trenes sería letal para las dos economías.

Otra guerra mundial… ahora comercial.

Balance general.

Colocado en un sitio privilegiado para multiplicar sus negocios, el delegado para Programas Sociales en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, está siendo acusado de tráfico de influencias para obtener contratos en el área de salud, lo que colocó en alerta al Presidente de la República.

Aunque el también excandidato de Morena al gobierno estatal ha negado ser propietario y socio de empresas, bajo la razón social Grupo Lomedic, en el directorio aparecen familiares de éste como José Hiram Torres Barreda o Mario Vargas Lomelí, en paralelo a 11 más.

Lo grave, además, es que aparece también el nombre del abogado Juan Soltero Meza, quien al parecer fue funcionario de la delegación de la extinta PGR en Jalisco.

De acuerdo con Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, el despacho de éste habría promovido un amparo a favor de un narcotraficante.

Otra vez Dos Bocas.

Bajo el argumento de que las empresas ganadoras del primer contrato para la construcción de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, no tienen capacidad para realizar la tarea encomendada, el consorcio encabezado por la empresa Boskalis está impugnando el proceso licitatorio.

Como usted sabe, el ganador fue la empresa Van Oord, cuyo cometido sería aplanar y acondicionar la cancha para iniciar las obras.

La inconformidad apunta hacia la firma mexicana Grupo Huerta Madre, a quien a su vez se subcontrató para complementar la tarea, sin que ésta se haya inscrito formalmente para integrar un consorcio, es decir, no ganó la licitación.

Van Oord tiene una vasta experiencia en construcción de refinerías, aún en lugares difíciles como Dubái.

¿Y el equipo?

La expectación está fija en los movimientos que realice el flamante director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, para integrar un equipo sólido que respalde el colosal reto que tiene frente a sí.

Su antecesor, Germán Martínez, prácticamente dejó intacto el marco clave, es decir la administración, afiliación, cobranza e infraestructura.

Mal negocio.

Aunque durante el año pasado Pemex Fertilizantes generó ingresos por 3 mil 4 millones de pesos, 37% menos que el año anterior, registró a su vez pérdidas por 5 mil 336 millones, lo que contabilizó más de 2 mil millones a los números rojos del balance de un lustro.

El único año que había ganado más de lo perdido fue 2016, con ingresos de 4 mil 726 millones y quebrantos por mil 654.

La pérdida acumulada supera 11 mil millones.

albertobarrancochavarria0@gmail.com

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses