Austeridad de AMLO

Alberto Barranco

Quienes lo conocen de cerca afirman que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se molesta cuando le hablan de dinero. La respuesta a quienes esporádicamente le solicitan un préstamo es “ni me hables de eso, porque me da urticaria”. Se dice que su esposa le compra la ropa, y que el guardarropa no llega a dos o tres “mudas”.

Uno de sus consentidos, Octavio Romero, a quien se pretende colocar como director general de Petróleos Mexicanos, fue pieza estelar a su paso por la administración del gobierno de la Ciudad de México en el programa de austeridad republicana.

Romero restringió, por ejemplo, a una extensión telefónica por cada 50 trabajadores.

Durante sus giras proselitistas en la fase previa a la elección presidencial, López Obrador acostumbraba desayunar, comer y cenar en restaurantes de bajo nivel, con perfil de fondas, cuyas cuentas, con cinco, y a veces seis acompañantes, no llegaban a 700 pesos.

Los hoteles eran más o menos de la misma tarifa por noche.

Quienes hablan de pose o postura demagógica el que utilice aviones comerciales en áreas económicas, apuntan mal la flecha.

Si siendo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México se redujo a la mitad el salario, desayunando en un pequeño cuarto de su oficina, donde el mayor “lujo” era una gran pecera al resguardo de un pejelagarto, su reacción al conocer las percepciones de los Presidentes de la República fue de sorpresa.

Aún los 108 mil pesos que se fijó en principio como tope le parecieron excesivos.

En el marco, llegó a calificar como barbaridad lo que se derramaba en favor de los ex presidentes.

La promesa de borrar la partida del presupuesto, colocada una y otra vez en los discursos de campaña, lo que provocó también, una y otra vez, la ira de Vicente Fox, quien llegó a tuitear que recibía la pensión por no haber robado, se convirtió en realidad.

“Es austeridad, no venganza”, dijo el presidente electo.

La posibilidad de pensión presidencial la cimentó el entonces titular del Ejecutivo, Miguel De La Madrid, vía un Acuerdo Presidencial durante el último año de su gobierno.

La posibilidad, empero, estaba viva desde 1976.

De acuerdo a éste, los ex presidentes tendrían una pensión vitalicia de 205 mil 122 pesos mensuales, además de seguro de vida y gastos médicos mayores, en paralelo a un equipo de seguridad integrado por 28 militares y 25 empleados del gobierno federal.

A su muerte, el beneficio se traspasaría a las viudas, sólo que con un porcentaje de 80%, que disminuiría año con año 10 puntos porcentuales, hasta cimentarse en 50%.

En el escenario están la ex actriz Sasha Montenegro, viuda de José López Portillo, y Paloma Cordero De La Madrid.

Los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo renunciaron a la pensión como tal, pero no hay certeza si también al resto de las prebendas.

Felipe Calderón aduce que el recurso vitalicio lo dona a una asociación contra el cáncer infantil denominada “Aquí nadie se rinde”.

El monto de erogación por año es de 2.4 millones de pesos por cada ex presidente, al margen del resto de “apoyos”, en cuyo caso el gasto llega hasta siete millones, lo que sería el caso, justo, del propio Calderón.

Se asegura que tiene a su custodia 425 integrantes del Estado Mayor Presidencial.

De escándalo.

Balance general. Aunque los equipos hacendarios mantienen la tarea a todo vapor, la apuesta al interior del gobierno actual es que no se logrará cuadrar el presupuesto de gasto con los recursos requeridos para cumplir compromisos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

De hecho, en el esbozo actual ya no aparece la posibilidad del tren Maya.

La ecuación plantea un escenario de menores ingresos al reducirse al Impuesto al Valor Agregado en las fronteras y al utilizarse, entre otras cosas, como amortiguador para evitar eventuales gasolinazos, reducciones al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

Desde otro ángulo, la promesa habla de cero endeudamiento y de cerrar el año con un superávit ingreso-egreso equivalente al 0.8 por ciento del PIB.

La ausencia de partidas para el tren Maya obligaría a retomar el esquema previsto en su momento por el gobierno actual para la frustrada construcción del ferrocarril de alta velocidad México-Querétaro.

El marco la obra se concesionaba a la firma constructora, quien debía ubicar sus propias vías de financiamiento, lo que le abrió la puerta a la compañía china que encabezaba el consorcio pautado, dada la facilidad de obtener crédito gubernamental.

Se firma, pero… Firme la fecha prevista del 30 de noviembre para la firma por parte de los jefes de Estado y de Gobierno de México, Estados Unidos y Canadá del documento final del acuerdo mercantil conocido como T-MEC, el resto de la ruta está sujeta al incierto de la elección intermedia en el país de allende el Bravo.

De recuperar la mayoría en el Congreso los demócratas, pese a la campaña hostil orquestada por la Casa Blanca, es evidente que solicitarán la revisión del documento, con énfasis en los temas agrícola, laboral y mecanismos de protección de inversiones y de solución de controversias.

Equivalencia, no canje. El esbozo de pacto entre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y los principales contratistas que participaban en la construcción del nuevo aeropuerto internacional de México habla de ubicar alternativas de compensación vía nuevos contratos en la adaptación de la base militar aérea de Santa Lucía.

La posibilidad de canje no está prevista en la Ley y tampoco sería viable dada la asimetría de los proyectos.

El grado de dificultad estaría en salirse la normatividad que obliga a licitar los contratos ya que la designación de contratistas le podría abrir la puerta a inconformidades de las posibles competidoras.

Habrá que esperar, pues, los posibles amarres.

El restaurante elegido para la reunión, Corazón de Alcachofa, es propiedad del empresario Raúl Beyruti.

Sí pero no. A la alerta roja que plantea la madre de todas las minusvalías durante octubre en el marco del ahorro de los trabajadores con proa al retiro, 131 mil 649 millones de pesos, se debe revisar si era prudente el lanzar una oferta de bonos por parte de la Fibra E para la construcción del nuevo aeropuerto cuando el candidato presidencial con más opción de triunfo había advertido que se revisaría el proyecto Texcoco.

Los 30 mil millones de pesos están depositados en un fideicomiso de Nacional Financiera, es decir no se requerían entonces.

Homenaje. La Universidad Anáhuac le entrega hoy un reconocimiento al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, por lo que se calificaría de “exitosa trayectoria”.

Se trata, concretamente, de la Medalla Anáhuac en Relaciones Internacionales.

La ceremonia se efectuará en el auditorio de la rectoría.

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