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"Las niñas no van a la escuela por miedo a mancharse"

Para las mujeres que viven en pobreza extrema, ir a la escuela mientras pasan por su periodo menstrual se vuelve un reto por miedo a que la ropa se les manche en público. El Día Internacional de la Higiene Menstrual se creó para hacer visibles los problemas que rodean a la menstruación y se celebra cada 28 de mayo
Niñas abandonan la escuela por periodo menstrual
28/05/2018
12:53
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Texto: Elisa Villa Román

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Algo tan común como ir a la escuela es un reto para las mujeres que viven en pobreza extrema y están pasando por su periodo menstrual. Las jóvenes faltan a clases por miedo a ensuciar su ropa, a veces porque su pobreza les impide comprar productos de higiene íntima, o bien porque en su escuela no hay un baño cerrado donde puedan asearse durante su menstruación.

En localidades de Chiapas, Oaxaca, y la Huasteca Potosina (San Luis Potosí) es común que las personas no cuenten con sanitarios, agudizando el problema de la higiene menstrual en adolescentes, en palabras de Lorena Vázquez Ordaz, directora ejecutiva de The Hunger Project México.

“En las comunidades rurales, el hecho de que las niñas vayan a la escuela ya es un gran avance. Pero una vez que logran ir a la escuela, no cuentan con una infraestructura básica de saneamiento. Tienen letrinas, que normalmente sólo son un hoyo”, dice. “Las niñas no sólo no van a la escuela por miedo a mancharse, sino por no contar con las instalaciones adecuadas que les pemitan tener un espacio exclusivo para ellas y que les permitan tener una adecuada higiene menstrual".
 

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Foto: The Hunger Project México

Ante esta situación, The Hunger Project México ha trabajado en Catishtic, una localidad de San Juan Chamula, Chiapas, para enseñarle a las mujeres a construir baños con regadera y puerta para que puedan asearse de forma segura. En Chiapas, tres de cada 10 personas viven en la pobreza extrema, según el último informe "Medición de la Pobreza", del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En este proyecto, las niñas aprendieron diferentes métodos de construcción y estilos de instalaciones sanitarias a las que ellas podrían acceder. Ellas diseñaron su propio baño, seguro y apto para atender sus necesidades. “Las niñas entendieron que no tienen que depender de nadie más para resolver un problema que les es tan vital, como la higiene íntima”.
 

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Foto: The Hunger Project México

“En ese lugar y otros municipios, hemos encontrado que se defeca al aire libre, a pesar de que el gobierno estatal y federal les ha dado letrinas o baños. Ahora con la Cruzada (Contra el Hambre), repartieron cabinas redondas que funcionan con un hoyo que se hace en la tierra y no les explicaron cómo manejar los residuos. La gente ni los usa, se vuelven muebles”, lamenta.

Lorena enfatiza que al momento de hacer políticas públicas, quienes toman las decisiones en su mayoría son hombres que no consideran estos temas “y les regalan estos armatostes (los baños) que no sirven para nada”. También señala que en México hacen falta estadísticas con perspectiva de género, y que el INEGI por primera vez está recolectando datos desde ese ángulo.
 

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Foto: The Hunger Project México

Lorena comenta que en las visitas a comunidades marginadas han encontrado casos de jóvenes que fueron víctimas de abuso sexual durante el trayecto para ir al baño. Como las letrinas están fuera de la casa, las adolescentes tienen que salir durante la noche, a oscuras, y en ese momento sufren ataques sexuales.
 

"Le regalo toallas a las chicas que van desprevenidas"

"En mis tiempos nadie nos hablaba de ese tema y cuando me bajó por primera vez, me bañé como cinco veces en el mismo día", recuerda la profesora Janett Violeta Andrade , quien siempre lleva toallas sanitarias para regalárselas a las adolescentes, a pesar de que en la escuela donde trabaja hay una máquina que vende toallas a cinco pesos.

Janett es profesora de matemáticas en la Escuela Secundaria Antonio Caso, de Cuautla, Morelos desde hace once años. Cuenta que el primer día del ciclo escolar le aconseja a las jóvenes que lleven una toalla sanitaria en la mochila, "pero son olvidadizas, y al final me piden (toallas) en sus apuraciones".

La maestra comenta que tiene la sensación de que sus alumnas no platican con sus padres sobre su periodo. "Me preguntan cómo se pone (una toalla sanitaria) y les da vergüenza hablar del tema". En su experiencia como profesora ha notado cómo las niñas, aun en tiempo de calor, se cubren con el chaleco o el suéter de la escuela "porque tienen vergüenza de que su busto está creciendo".

Un gran número de niñas no sabe qué es la menstruación o cómo manejar su primer periodo o menarca, demostrando la necesidad de tratar este tema entre los 5 a los 8 años y continuar hasta los 18, según el informe “Puberty Education and Menstrual Hygiene Management”, de la UNESCO.

Aunque Janett da clases de matemáticas y el programa no toca temas de educación sexual, la maestra no desaprovecha la oportunidad de hablar con los padres de familia para pedirles que conversen con sus hijos sobre el tema.

Recuerda que en su juventud, su familia no le hablaba del periodo menstrual. "A pesar de ser hija de profesores a mí no me asesoraron. No lo había pensado, pero tal vez por eso me preocupo por mis alumnas".
 

Toallas y tampones sin impuesto

En Kenia, África, el gobierno está asignando recursos para que las escuelas ofrezcan toallas sanitarias. En ese país se reportó que las jóvenes utilizaban trapos viejos, papel sanitario e incluso hojas de cuaderno para absorber el sangrado.      

Ahí, una de cada 10 niñas faltaba a clases y después de un tiempo abandonaba la escuela por problemas relacionados con la menstruación, de acuerdo con Gina Din, representante del Fondo de Población de Naciones Unidas en Kenia.

Así que en 2013 la Asamblea Legislativa de África Oriental pidió a los estados socios a liberar de impuestos a las toallas sanitarias y otros productos para la higiene menstrual con el fin de que estuvieran al alcance de las jóvenes con menos ingresos.

Gina Din señala que en Kenia las adolescentes pierden 24 semanas de escuela durante la educación secundaria porque no tienen el ingreso suficiente para comprar toallas sanitarias, así que se quedan en casa para evitar que la ropa se les manche en público.

Para hacer visibles los problemas que rodean a la menstruación y los tabúes sociales, se creó el Día Internacional de la Higiene Menstrual que desde el 2013 se celebra cada 28 de mayo y es apoyado por 350 organizaciones de todo el mundo. 

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