Texto: Blanca Estela Ángeles Cruz


El martes por la noche se rumoraba que el centro de acopio del Estadio Olímpico Universitario había sido tomado por un grupo de personas. La toma del Estadio fue una propuesta de algunos miembros de la Facultad de Filosofía y Letras para expulsar a todas las autoridades, incluyendo a Protección Civil.
 
Jair Rodríguez, miembro de la mesa y coordinador estudiantil del centro de acopio del Estadio Olímpico, explicó que buscaban “tener una organización estudiantil que se asegurara de llevar las despensas a quienes lo necesitan”.

En la asamblea realizada durante la noche del martes y las primeras horas del miércoles se acordó dejar de recibir apoyo de las autoridades de la UNAM, pero no de Protección Civil; “con el fin de contar con personal capacitado que procure la seguridad de los voluntarios que ayudan en Ciudad Universitaria”.

La votación realizada por los presentes en la asamblea fue de 84 votos a favor de expulsar a las autoridades, menos a Protección Civil, quien quedaría a disposición de las necesidades estudiantiles; 22 votos para que todas las autoridades se fueran, incluyendo a Protección Civil y 7 votos para que se quedara únicamente en el área de medicinas.

Finalmente, decidieron llevar a cabo asambleas por facultades para escuchar las opiniones de otros miembros de la comunidad y después realizar un consenso para establecer si lo decidido hasta ahora permanece o debe modificarse, mismo que se llevará a cabo el miércoles 27 de septiembre a las 20:00 horas en el Estadio Olímpico Universitario.
 
Tras esta decisión, hoy por la mañana la UNAM publicó un comunicado en el que señalan que “durante la noche de ayer, un grupo de personas se sumó a las labores de acopio y clasificación que decenas de voluntarios venían realizando de días atrás. Horas después, ese grupo simuló llevar a cabo una asamblea en el interior del estadio, en la que determinó que nuestro personal de las direcciones general de Atención a la Comunidad, y de Servicios Generales y Movilidad abandonara el recinto, argumentando falta de transparencia en el destino de la ayuda. Es por esta razón que la Universidad no está en condiciones de supervisar, a partir de ahora, el destino que tengan los bienes y suministros provenientes de la sociedad.”
 
Sin embargo Jair Rodríguez, miembro de la mesa,  comento que “eran estudiantes, profesores e incluso padres de familia”. Explicó que “el primer inconveniente que tenían en la asamblea es que se tenían problemas con los camiones, a dónde llegan y si la ayuda llegaba. Para verificar este tipo de información ya se están tomando las medidas necesarias para poder tenerlo controlado.”
 
De igual manera Rodríguez aclaró cuál es el proceso mediante el cual se lleva el monitoreo de los camiones que salen de Ciudad Universitaria con víveres. “Tenemos un formato, en este pedimos los siguientes datos: información del responsable de la carga, me refiero a su nombre completo, teléfono de celular y fijo, dirección de casa; después se verifica la dirección, se pregunta exactamente calle y número a dónde se dirige y cuándo llegan se les pide que manden fotos como evidencia de que verdaderamente están entregando los víveres.”
 
Aunque en la asamblea se afirmó que el centro de acopio funciona sin inconvenientes y se mantiene abierto para recibir voluntarios y víveres, las autoridades de la UNAM mencionan que tras el pronunciamiento de los estudiantes, las actividades de acopio, clasificación y distribución sí han sido afectadas.

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