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Condominio de Insurgentes 1160 es habitable aún con daños en acabados: peritos

A pesar de que los peritos han visto y revisado las estructuras del condominio ubicado en Insurgentes, insisten en que es habitable aunque presente daños
04/10/2017
12:34
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El inmueble habitacional ubicado en la esquina de Insurgentes norte 1160 y Calle Poniente 116, justo en la salida de metro Potrero, fue construido hace no más de cuatro años, pero a pesar de ello sufrió grietas y desprendimiento del aplanado durante el sismo del pasado 19 de septiembre.

Los más de 160 departamentos del condominio llamado Grand Insurgentes fueron comercializados por la inmobiliaria Dekah, la cual en su página web anuncia “para su tranquilidad le informamos que nuestros desarrollos se encuentran en perfectas condiciones estructurales.”
 

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La versión inicial de Protección Civil fue que el edificio era inhabitable, posteriormente el titular de la delegación Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo Román, fue acompañado de un Director General de Obra y se decidió que los daños no representaban un riesgo para los departamentos.

Además de eso, los inquilinos decidieron contratar a un perito privado para tener un segundo dictamen, éste también concluyó que el residencial únicamente presenta daños es los acabados y muros complementarios, mas no en los de carga.

Gabriela Moctezuma, vecina del departamento 1109, asegura que “ya tenemos un peritaje por parte de la delegación que está depositado en el Colegio de Arquitectos”, en estos documentos se establece un dictamen que señala al edificio como habitable. Ella dice estar de acuerdo con la resolución ya que se dictaminó que la estructura no presenta problemas, sin embargo, comenta que “con relación a los daños veremos en asambleas lo procedente con la constructora porque este edificio es nuevo y no tenía porque haber pasado eso.”

A pesar de esto Donato Estrada, inquilino del edificio, comenta que los pisos más dañados son los primeros ocho, de los doce que tiene la construcción. Expresó “yo vivo en el 302; primero me pusieron una palomita y después una tache, o sea que el departamento sí tiene problemas.” Por ese motivo ha reubicado a su familia en el estado de Hidalgo.

Ambos concuerdan en que el martes 19 y en los días posteriores no pudieron ingresar a sus departamentos, sino hasta después de los peritajes. A pesar de que los dictámenes establecen que el edificio no tiene daño estructural, los vecinos de los condominios colindantes temen al ver las cuarteaduras exteriores del inmueble, por este motivo se ha colocado una lona afuera del inmueble en la que se puede leer “a la comunidad en general: se informa que este predio ha sido revisado por dos empresas, por lo que no presenta daño ni riesgo estructural.” 

 

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A raíz de los daños ocasionados tras el sismo las dos vialidades en las que se encuentra el edificio están acordonadas evitando el paso de automóviles y el paradero de camiones fue cambiado de lugar.

Jesús Aguas, trabajador de una estética que se encuentra en la Calle Poniente 116, dice “a opinión personal yo considero al inmueble como no habitable porque por un motivo la zona está acordonada, ¿no?” Comenta que tiene clientas que rentan Grand Insurgentes y los departamentos de algunas presentan daños considerables, mientras que otras afirman que sus hogares están en óptimas condiciones.

En la planta baja este edificio se encuentran locales comerciales, uno de ellos era rentado por el Consorcio Peredo que se dedica al préstamo de dinero en efectivo y de automóviles. Fernando Rivera, trabajador del negocio comenta que la gerente decidió dejar de rentar ahí después del sismo. Esta sucursal llevaba año y medio pagando $20,000 pesos mensuales y en ella había una empleada que también renta un departamento en Grand Insurgentes por el que pagaba alrededor de $7,000 al mes. Rivera comparte la opinión de Jesús Aguas al señalar que “si realmente fuera habitable, no estaría acordonado.”

El portero del edificio, Luis Gerardo Trejo, estaba en su turno de trabajo durante el temblor, comenta que fue el último en salir del condominio porque tuvo que abrir las dos puertas exteriores para que los inquilinos pudieran evacuar y mientras se desplazaba de una entrada a otra los daños ya eran visibles.

El ingeniero del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Suárez Ramos, explica que es importante hacer un dictamen específico por cada construcción, el cual debe tomar como referencia la normatividad vigente durante el año de realización de la obra. En el caso del condominio de Potrero los dictámenes tienen que tomar en cuenta el reglamento publicado en 2004, el cual puede ser revisado en la página web de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural, A.C.

Luis Fernando Martín Huerta, profesor de ingeniería civil en el IPN con maestría en Ingeniería de Calidad comenta que en varias ocasiones los edificios no están mal diseñados, sino mal construidos porque se buscan resultados rápidos y eso puede llevar a una catástrofe. “No existen malos reglamentos, el problema es que éstos no se siguen”, apunta.

Ambos ingenieros concuerdan con su colega Luis Adrián Flores Pérez, poseedor de una maestría en geotecnia en que la principal modificación que tendrán los próximos reglamentos en construcción es el aumento del coeficiente de sismicidad, tal como se hizo tras el sismo de 1985. Este coeficiente es “un valor numérico que cuantifica qué tan intensa puede ser la fuerza horizontal con la que se debe proyectar un edificio para garantizar que no se caiga durante el evento sísmico”, explica.
 

 

 

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