La durabilidad y conservación de la ropa se redujo de unos años a sólo unos cuantos meses, al ofrecerse moda rápida, cuyos textiles no siempre son de la mejor calidad, dijo la Procuraduría Federal del Consumidor ( Profeco ).

Ese es el caso de marcas como Bershka, Bestseller, Boohoo, C&A, Charlotte Russe, Cotton On, Esprit, Fashion Nova, Five Foxes, Forever 21, Gap, Giordano, Guess, H&M, Mango, Massimo Dutti, Meters/bonwe, Missguided, Miss Selfridge, Nasty Gal, New Look, New Yorker, Next, Oysho, Peacocks, PrettyLittleThing, Pull & Bear, Benetton, Uniqlo, Victoria’s Secret, Zara, entre otros, dijo la procuraduría.

“Cada vez más, la ropa deja de ser funcional antes de lo esperado, provocando que más ropa sea comprada y desechada con mayor frecuencia. Sumado a las tendencias estilísticas que cada vez tienen menos vigencia, el consumidor tiene más incentivos para volverse adicto a comprar ropa que deja de servir cada vez más rápido”, explicó.

La moda rápida se basa en un modelo en el que en lugar de resurtir los anaqueles vacíos, se introducen prendas nuevas. “Se cambian las tradicionales temporadas primavera-verano y otoño-invierno por periodos de máximo seis semanas a partir de que las prendas llegan al anaquel”.

La Profeco añadió que Dana Thomas en su libro ‘Fashionopolis: The Price of fast fashion and the future of clothes’, las prendas se maquilan en países asiáticos en donde la mano de obra es “sumamente barata”.

Afirma que si una prenda cuesta 19.99 dólares seguramente a la persona que la produjo le pagaron 19 centavos de dólar, por lo que esos países se consideran “esclavistas modernos”, ya que los bajos salarios y las condiciones precarias de los trabajadores “son más cercanas a campos de esclavos que a fábricas modernas”.

En dicho libro, dijo la Procuraduría, se advierte que para reducir costos muchas veces se utilizan textiles que no siempre son de la mejor calidad, ni mucho menos sustentables, por lo que regularmente se usa poliéster, nylon, rayón o acrílico, que son producto de polímeros con los que también se hacen envases desechables.

“Ahora al tener tanta ropa basura que es muy difícil reutilizar o darle otro ciclo de uso, ésta llega a los basureros y, comparado con las botellas, popotes o platos desechables, pues la historia de la huella medioambiental es la misma”, explicó.

Además, en el caso del calzado también sugieren pensar en diseños que puedan repararse cuando sufran algún desperfecto, porque los zapatos de moda rápida se hacen con material de baja calidad que difícilmente se puede reparar, lo que también los convierte en “basura y refrenda su carácter de desechable”.

Por ello, la sugiere a los consumidores informarse, leer las etiquetas y evaluar la durabilidad, la relación costo-beneficio y pensar que es mejor opción la fibra natural como el algodón, lino, cáñamo, henequén, seda, lana o alpaca, entre otras.

“El que paga manda, por lo que tus compras, aún en estas marcas, si son razonadas, obligarán a modificar la oferta que tengan para el consumidor”, agregó la Procuraduría.

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