Las remesas, consideradas por el Banco Mundial vitales para reducir la pobreza y desigualdad, dieron señales de mejoría en febrero, opinaron analistas.
El país captó 4 mil 468 millones de dólares por remesas, un crecimiento de 0.4% en comparación con febrero de 2025, de acuerdo con la información que presentó el Banco de México (Banxico).
Sin embargo, los ingresos convertidos a pesos fueron de 76 mil 955 millones y significó un desplome de 18.8% con respecto a un año atrás, al descontar la inflación.

Se trata de la caída real más profunda de los últimos 13 años, concretamente desde mayo de 2013, cuando se hundieron 22.8%.
Los también llamados migradólares, cuya mayoría vienen de Estados Unidos, perdieron poder de compra por noveno mes al hilo por la inflación de 4% en febrero y porque el peso se apreció 15.8% ante el dólar en el último año.
“Los flujos de remesas hacia México parecen haberse estabilizado y es posible que la depreciación que sufrió el peso durante marzo impulse la llegada de un mayor volumen de remesas durante ese mes y en los subsecuentes”, indicó el economista senior de BBVA, Juan José Li Ng.
Si bien la mayor parte de las remesas va al gasto en alimentación, vestido, salud y educación, una parte se canaliza al ahorro o a la adquisición de activos, como terrenos, vivienda o bienes de capital, para cuando el migrante regrese a México, recordó Li Ng.
Analistas de Banorte observaron señales de mejoría en febrero a pesar de los retos prevalecientes.
Indicaron que el monto promedio por transacción de remesas fue de 394.71 dólares y significó un incremento de 3.7% contra el año pasado, resultado relevante considerando que las redadas y otros operativos antimigratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) continuaron a pesar del cierre parcial de gobierno que implicó que el Departamento de Seguridad Nacional se quedara sin algunos fondos.
Señalaron que las condiciones del mercado laboral en Estados Unidos fueron adversas. En particular, la tasa de desempleo para hispanos y latinos subió de 4.9% a 5.2%.
Desde su punto de vista, hay riesgos por considerar en el corto plazo en la Unión Americana y destacaron un posible repunte de la inflación ante el aumento en los precios de los energéticos causado por el conflicto en Medio Oriente.
También advirtieron de un panorama todavía retador para el mercado laboral, así como un impacto más moderado, pero aún presente de las redadas, deportaciones y la caída en el número de migrantes en el país vecino.
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La directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, Janneth Quiroz, coincidió en que la evolución de las remesas seguirá condicionada por el mercado laboral estadounidense, el cual se mantiene con cifras elevadas de desempleo, un entorno migratorio más restrictivo y un contexto político y económico aún incierto.
“Esta coyuntura podría mantener presiones sobre el consumo privado, principalmente en las ciudades con mayor dependencia de estos ingresos”, mencionó.
Analistas de Banamex calculan que las remesas en dólares crecerán 3% durante 2026, pero en pesos reales disminuirán 8.1%.
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El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) encontró que en los sectores de actividad, la jornada laboral semanal de los trabajadores mexicanos inmigrantes es mayor en el caso de los hombres que de las mujeres.
La jornada más larga en los hombres se presenta en la minería y el campo con 48.7 y 42 horas por semana, respectivamente, mientras que la menor ocurre en alimentación, hospedaje y recreación y hospedaje, 36.7 horas.
En el caso de las mexicanas inmigrantes la más larga se observa también en la minería con 45 horas por semana y la menor en los servicios en hogares, con 26.8 horas.
Al revisar las estadísticas oficiales, el economista senior de BBVA encontró que durante el año pasado se presentaron 160 mil deportaciones de migrantes mexicanos, 22.3% menos que las 206 mil registradas en 2024, y 25.4% inferior a las 215 mil de 2023.
Sin embargo, recomendó tomar estos resultados con cautela, dado que ha aumentado la proporción de deportaciones de personas detenidas por el ICE, que son de migrantes al interior de Estados Unidos, y se han reducido las que provienen de aprehensiones por parte de la Patrulla Fronteriza.
Si bien el volumen total es inferior, las deportaciones de migrantes del interior afectan a personas que pueden tener años de arraigo en ese país y provocar la separación de familias, expuso Li Ng.
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El año pasado, los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco concentraron 26% de todas las remesas que ingresaron, según los registros de Banxico.
El Banco Mundial explica que las remesas son una fuente importante de ingreso para los hogares pobres, ya que elevan su capacidad de consumo y ahorro, reflejándose en mejora de su nivel de vida.
“Las remesas tienen un alto potencial para incidir en la disminución de la pobreza y en la desigualdad del ingreso”, señala la organización multinacional que preside el indio-estadounidense Ajay Banga.
México es el segundo país con mayor captación de remesas del planeta, únicamente por detrás de India, que se mantiene en el primer lugar desde hace más de una década.
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