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Trump y el cambio climático: la cuenta regresiva

Donald Trump no es sólo un presidente que no cree en el cambio climático, es un presidente que va a estar dispuesto a declararle la guerra, a echar atrás los pocos adelantos que tantos años y tanto esfuerzo ha costado construir. Es un megalómano, narcisista que sólo tiene intereses comerciales y la ciencia le parece un estorbo al que puede darle un puntapié.
16/11/2016
21:48
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Enero 20. La hora cero se acerca. En tan solo 66 días el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tomará posesión y comenzará a despachar en la Casa Blanca. 

Hoy por hoy, cuando los efectos del calentamiento global han comenzado a ser no sólo evidentes sino desafiantemente destructores, un nuevo desafío, quizá el más grande de todos, pone en riesgo la lucha contra el cambio climático. 

Donald Trump no es sólo un presidente que no cree en el cambio climático, es un presidente que va a estar dispuesto a declararle la guerra, a echar atrás los pocos adelantos que tantos años y tanto esfuerzo ha costado construir. 

Es urgente que se reafirmen los compromisos alcanzados y plasmados en el Acuerdo de Paris -sucesor del Protocolo de Kyoto- por todos los países y que con eso se obligue al gobierno de Trump a mantener la tendencia hacia una economía verde que disminuya las emisiones de carbono. Al elegir a Myron Ebell como el posible responsable de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), Trump ha dado un claro mensaje de que el cambio climático no sólo no será prioridad en su gobierno, sino que buscará acercarse de nuevo a las grandes petroleras, a los grandes capitales con intereses en la energía fósil y descartando todo el avance en materia de renovables y cero emisiones. 

En conversación con Rubén Arvizu, Director para América Latina de la Fundación de Jean-Michel Cousteau, Ocean Futures, señaló tajantemente ““Donald Trump representa lo más sórdido del espíritu humano, pero no se puede decir que lo haya ocultado. Siempre ha mostrado lo que es,  un misógino, mitómano, racista, vulgar, enemigo del medio ambiente, que niega el cambio climático y que está rodeado de la peor camarilla de viejos políticos y peligrosos promotores de odios y mentiras.”

Y advierte “La paz mundial que es tan frágil y que depende de la estabilidad mental de quienes poseen las terribles armas de destrucción masiva, o sea, las armas nucleares, está en el filo de la navaja. Y por si fuera poco, el medioambiente tiene ahora a uno de sus más grandes enemigos  preparándose para atacar en todos los frentes de lo que tan penosamente se ha logrado  avances en los últimos años”. 

Algunos dicen que será el tiempo el que nos muestre si Trump estará dispuesto a hacer todo lo que prometió o sólo era un caso más del “perro que ladra”. El problema es que con los asuntos ambientales y, más aún, con la guerra y la paz, no se puede, no se debe jugar y no podemos esperar sentados 4 años para demostrar que a final de cuentas, personas como Rubén tenían razón y este hombre fue un loco que destruyó el poco avance -y la consiguiente esperanza- en la lucha contra el cambio climático.

Solange Márquez Espinoza
De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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