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Recién terminaba de escribir mi artículo, cuando mis tripas empezaron a hacer esos extraños ruidos que hacen cuando no has probado bocado por un buen rato. Eran cerca de las ocho de la noche, hora perfecta para salir a la calle en busca de unos tacos de perro, y qué mejor sino los de la mera esquina, los tacos del “güero”.
Salí corriendo de casa y caminé un par de calles hasta llegar al local, que por cierto, se encontraba hasta el gorro de gente. Todas las mesas llenas, y por si fuera poco, una gran cantidad de personas paradas frente a los taqueros, que preparaban tacos todos ataviados. Está claro por qué somos el primer país en obesidad del mundo. Además, según una encuesta de Notimex en 2013, 29% de la población prefiere los tacos, dejando a las ensaladas por debajo, porque sólo 1% las consume.
Sin más qué pensar, me acerqué a uno de los taqueros y le pedí dos de tripa bien dorada y cuatro al pastor. El joven no demoró en prepararlos. Coció bien la carne y la puso en las tortillas. Los tacos quedaron bien acomodados, y con unos enormes trozos de cebolla por encima. Me sorprende que por mi zona cada taco siga costando entre siete y nueve pesos, sobre todo porque este año el precio del grano de maíz aumentó de $3,600 a $5,500 la tonelada.
Por fin me dio mis tacos, como siempre, bien calientitos y con la grasa escurriéndole por el plato. Lo que no puede faltar: la salsa. Tomé de uno de los recipientes una gran cucharada de salsa verde y la dejé caer de un sólo golpe sobre mi plato lleno de tacos. En esto, el mexicano es bueno. Somos el primer exportador de chile verde a nivel mundial, pues se generan alrededor de 2 millones de toneladas de chiles anualmente. Me siento orgullosa.
Mientras le doy la primera mordida a uno de mis tacos de pastor, el taquero se acerca a preguntarme si no quiero un refresco. ¡Cómo le iba a decir que no! México también es uno de los más grandes consumidores de refresco, y eso que solo 18.5% de la población lo consume. Le pedí una coca bien fría en botella retornable. Al menos en 2013, un estudio de Brand Footprint arrojó que 99% de los mexicanos consumieron Coca Cola, quedando esta como una de las marcas preferidas en el ranking de los mexicanos.
Ahí estaba yo, entre por lo menos otras treinta personas comiendo tacos y bebiendo refresco. Dependiendo del relleno un taco puede tener entre 200 y 300 calorías. Un humano debe consumir entre 20 y 30 calorías por kilo, así que un hombre promedio con peso de 70kg debe consumir entre 2,000 y 2,100 calorías al día. ¡Tan solo con mis seis tacos y refresco de esa noche, me llevé unas 1,000 sólo en la cena!
Terminé de llenarme el estómago con los tacos y pagué la cuenta. En la actualidad, en promedio existen 60.6 millones de personas que padecen obesidad. Ese dato, comparado con que en la Ciudad de México existen al menos 40 mil familias con carencias alimentarias, deja mucho qué decir. De eso no me siento tan orgullosa...
Por Frida Sánchez, Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.
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Ilustrador: Elihu Shark-O Galaviz
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