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¿Qué hueva con el feminismo?

Es sorprendente que en el 2016 no se pudiera romper el techo de cristal como lo dijo Hillary en su discursos de pérdida. Ese techo que las feministas durante varias décadas han utilizado con el fin de ejemplificar que para las mujeres todo tiene un límite.
16/11/2016
01:43
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Por Regina Tamés, directora de GIRE

El desánimo sigue presente en el ambiente a una semana de saber que Trump es el presidente electo de Estados Unidos. La gente compara el sentimiento con la pérdida de un familiar querido. No sé si algo se murió o realmente algo está empezando: una nueva etapa en donde el mundo legitima el sexismo. Tomará tiempo digerirlo.

El análisis del por qué no ganó Hillary no puede, o no debe, reducirse al hecho de que ella era simplemente una mala candidata. Escucho esto y me doy cuenta lo difícil que es todavía visibilizar y reconocer el hecho de que muchas personas no quieren que una mujer sea su Presidenta, de reconocer el sexismo que se lleva dentro de la piel o hasta en los huesos. Inconsciente, o conscientemente, se descartó la idea de que Hillary pudiera ser la Jefa en Comando. Imaginar que la persona número 45 que ocupara la Presidencia del país más poderoso del mundo pudiera ser una mujer, seguía siendo algo alejado desde la perspectiva de muchos, y muchas. 

Hillary, como todas las personas, tiene defectos y virtudes, pero no se puede negar su experiencia y en particular el compromiso que ha tenido por defender los derechos de las mujeres. Esa defensa no se ha traducido en discursos vacíos como los que vemos a diario en México por parte de nuestras autoridades. Sus acciones y resultados priorizando la necesidad del sueldo igual para hombres y mujeres, la importancia de políticas del cuidado de los niños, el acceso a los abortos legales y seguros, entre muchas otras, siguen siendo algo casi imposible de ver en boca de Enrique Peña Nieto como  prioridades. Y estas no han sido propuesta de Hillary sólo de los últimos dos años como parte de su campaña presidencial, sino han formado parte toral de su compromiso como servidora púbica en diferentes espacios. Son derechos que ella ha peleado abiertamente, sin importarle si estos temas le sumaban o restaban puntos entre el electorado.

Sí, Hillary representa una “dinastía”, la burocracia, la institucionalidad de siempre y la gente quería un cambio. Eso lo entiendo, pues me remite al año 2000 en México cuando había que sacar sí o sí al PRI del poder después de 70 años. Pero no olvidemos que las opciones eran limitadas. O se votaba por ella, o se votaba por  un payaso irracional que se ha dedicado en su vida a ofender y discriminar a las mujeres – entre muchas otras poblaciones-. La pregunta entonces es ¿por qué la gente votaría por Trump? Y sorprendentemente de estas personas un alto porcentaje, alrededor del 55% son mujeres (blancas). Dato alarmante. No creo que haya una sola respuesta, pero el sexismo sin duda fue un factor primordial. Y aquí se confirma la teoría de que no son solo los hombres quienes discriminan a las mujeres, sino que hay mujeres que son sexistas y que el cuerpo de mujer no garantiza querer igualdad. 

Es sorprendente que en el 2016 no se pudiera romper el techo de cristal como lo dijo Hillary en su discursos de pérdida. Ese techo que las feministas durante varias décadas han utilizado con el fin de ejemplificar que para las mujeres todo tiene un límite. Avances ha habido, ejemplo de ello son las múltiples legislaciones que dicen reconocer los mismos derechos a hombres que a mujeres, las que quieren prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres, entre otras. Pero estos avances son muchas veces sólo un primer paso. En lo simbólico es importanste que las leyes reconozcan la igualdad pero éstas se aplican en contextos en donde las mujeres no participan en la toma decisiones (ej. en México tenemos una secretaria de estado, una sola Gobernadora y 2 Ministras de la Suprema Corte de 11); tienen que partirse en 20 para poder trabajar y tener vida familiar; o morir en el parto porque a nadie le importa que mueran; o sufrir violencia sexual quedando en completa impunidad sus casos (a veces hasta menores de 9 años de edad).  

No se diga el tema de la maternidad forzada. Si, me refiero al aborto. Con Trump en la presidencia debemos estar abiertas a analizar este tema con cautela, con responsabilidad, sin juicios, sin ideologías, y poner sobre la mesa la perspectiva de justicia social y salud pública. Trump hizo énfasis en que  castigará a las mujeres que aborten, y que dejará sin financiamiento a Planned Parenthood, y existe el riesgo del revés en el fallo Roe v. Wade tan relevante como precedente del aborto legal y seguro. Estas decisiones tienen que ver con su desprecio a la inteligencia y autonomía de las mujeres. No las cree capaces de tomar decisiones importantes como esta. Que no te engañe. Él no quiere que las mujeres puedan interrumpir un embarazo porque él quisiera que las mujeres no salieran de su casa. La pregunta no es si está o no favor del aborto, pues es una decisión personalísima, sino si el Estado provee de las condiciones para que aquellas mujeres que lo decidan puedan hacerlo en un marco de seguridad. Como feminista y por tanto defensora de los derechos de las mujeres, me preocupa que se trivialice el sexismo en esta elección pues no es solo la elección, sino los siguientes pasos en donde el candidato ganador permite y difunde el poco respeto que tiene a las mujeres y aún así ha ganado. El sexismo reditúa votos. El futuro presidente del país más poderoso e influyente del mundo ha legitimado la discriminación contra las mujeres. 

Hoy más que nunca el feminismo cobra relevancia. Hoy más que nunca todas y todos debemos ser feministas. Que no nos de hueva. Dejemos el término, si nos gusta o no nos gusta, y concentrémonos en el significado y la lucha que ha dado el o los feminismos durante años: no queremos discriminación contras las mujeres. No hay que ser activista sino solamente actuar en consecuencia, alzar la voz. Lo que no podemos es permitirnos ser cómplices y validar que lo que piensa y dice Trump es lo correcto.

Palabras más, palabras menos, el mensaje de Hillary tras su derrota al dirigirse a las niñas y jóvenes debemos hacerlo nuestro y pelear todos los días por esto “A todas las niñas: nunca duden de que ustedes son valiosas y poderosas, y que ustedes deben perseguir e ir por sus propios sueños”. Pareciera absurdo pensar que hay que decírselos, pero es la realidad. 

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), como organización de la sociedad civil, promueve un debate franco e informado en torno a los derechos reproductivos, en los que se incluyen el...
 

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