Claudia Sheinbaum, en el marco de la ardua relación bilateral con su homólogo estadounidense, ha logrado lo que otros líderes mundiales no han podido: influir en algunas de sus decisiones.

La política es como un virus, va cambiando y mutando en sus formas y solemnidades, así que en estos tiempos no hay que creerse del todo los elogios, ni los abrazos.

Entre las opciones actualmente disponibles, la participación ciudadana y la democracia participativa son a mi juicio las más acertadas. Así que no hay duda, son tiempos de participar.