Villa mostró su gusto por los cultivos. Correteó pollos, excavó con sus propias manos debajo de una planta hasta encontrar una papa para mostrar a sus invitados y les dijo: "Yo soy agricultor, buen agricultor, conozco los secretos de la agricultura y sé que es la salvación de los pueblos”. También reconoció que le había faltado cultura y que por eso desde que llegó a la Hacienda de Canutillo estudiaba todas las noches en su pequeña biblioteca. Texto: Raúl J. Fontecilla

Para conmemorar el “2023, Año de Francisco Villa” y los 100 años de la muerte del caudillo, publicaremos seis entregas, una por semana, que retoman las “Memorias narradas por él mismo” que dio a conocer EL UNIVERSAL GRÁFICO una semana después de su muerte. La primera parte revela las palabras con las que describió su infancia: dieciséis años de pobreza extrema, trabajo y su primer delito.

En los años treinta nuestro semanario EL UNIVERSAL ILUSTRADO, publicó una carta del villista en retiro, el Dr. Ramón Puente, al ex gobernador de Jalisco, José Guadalupe Zuno. Desde las bellezas naturales y el carisma local hasta algunos detalles de la manera de conocer el país en una época sin autobús ni avión, estas líneas son pura nostalgia tapatía. Texto: Raúl J. Fontecilla