El “Extraño Retorno de Ruben Rocha” y su precipitado arrepentimiento han vuelto a poner de relieve la naturaleza jurídica y política del liderazgo que ejerce —y debe ejercer— la persona a la que el pueblo confiere en términos constitucionales el Supremo Poder Ejecutivo. Esa denominación refleja la índole del poder ejercido desde ese cargo que, en situaciones extremas, se impone políticamente a cualesquiera otros poderes con independencia de sus competencias. A estas atribuciones extraordinarias las llamaba Jorge Carpizo “facultades metaconstitucionales”, pero desde mi punto de vista no se trata de poderes ubicados “más allá” de la Constitución, pues derivan de su propio texto que asigna un ámbito especial de facultades a quien asume la responsabilidad unipersonal e indelegable de “mirar en todo por el bien y prosperidad de la Unión”.

Ese compromiso lo adquiere al protestar “Guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen”. Para ese efecto, si el bien de la Nación lo exige, la Presidencia manda sobre los gobernadores, sin que ello afecte al Pacto Federal porque la “Unión” a la que alude la protesta es ese Pacto que, en su dimensión externa, evidentemente se puso en riesgo con la actitud del gobernador que, aunque jurídicamente, no necesitaba autorización para volver al cargo, el modo como lo hizo implicó un desafío al Supremo Poder Presidencial avalado por la Razón de Estado, el cual no puede admitir que ningún nombre, grupo o interés particular, estén por encima del pueblo y la Nación, como dice el mensaje emitido por la Presidenta al respecto.

La prudencia para cuidar la medida de la reacción frente a tamaño desacato, llevó a la Presidenta a reflexionar con calma la manera de enfrentarlo. Lo hizo ejercitando su poder especial al instruir a la Secretaría de Gobernación para que exhibiera la actitud políticamente rebelde del gobernador y recordara la existencia de una investigación contra él. Enseguida operó el pronunciamiento de los gobernadores afines, lo cual se aprecia en la similitud entre lo publicado por ellos y el mensaje difundido en “X” por la Presidenta. Su texto está lleno de mensajes entre líneas, en particular la asunción responsable de ese poder especial para hacer salir al gobernador y la razón de que está de por medio el interés superior de la Nación, —ratificada en la mañanera— el cual exige pleno respeto al poder que el pueblo espera que ejerza sobre todo lo que ocurre en la vida nacional.

Es satisfactorio el despliegue de ese poder presidencial, indispensable para mantener la unidad y estabilidad del país, sin temor a presentar similitudes con ejercicios presidenciales en los que se hablaba de metaconstitucionalidad, pues no es cuestión de analogía con el pasado sino de identidad del poder consigo mismo, que impone a todo Ejecutivo el deber de ejercerlo con una responsabilidad que es eterna ante la Nación, como la entiende la Presidenta.

Investigador de El Colegio de Veracruz y Magistrado en Retiro @DEduardoAndrade ORCID 0009-0002-4714-7408

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