
Lucy Bravo18/08/2026



Si de verdad les importara el derecho de los mexicanos a conocer la verdad, no habrían reservado durante cinco años el costo del Tren Maya

Ortega no se convirtió en dictador el día que canceló las elecciones. Para entonces llevaba años debilitando instituciones, desacreditando a sus críticos y concentrando el poder

El principal capo del país no fue detenido, juzgado ni sentenciado por las instituciones mexicanas. Terminó enfrentando la única justicia que realmente amenazó su libertad: la de otro país.

El verdadero problema será el mensaje que el Estado mexicano habrá decidido enviar sobre sí mismo: que preservar el poder importa más que esclarecer la verdad



