
La única manera de tejer un mundo más o menos amable es el cultivo de la individualidad y esto se logra reconociéndonos como soledades, seres singulares.

La única manera de tejer un mundo más o menos amable es el cultivo de la individualidad y esto se logra reconociéndonos como soledades, seres singulares.

El juego, la burla socarrona, el desplante romántico o el atisbo de locura literaria traen vida al mundo, a lo social y sobre todo al ánimo individual.

Hamann fue un filósofo desordenado, pasional y romántico, y no soportaba que su pensamiento fuera clasificado y dispuesto dentro de una caja conceptual

Los debates entre políticos, por ejemplo, son un desastre: tres o cuatro gentes de pie atacándose y balbuceando argumentos mediocres o inanes

El deseo de apropiación crece hasta que explota en alguna tragedia y desaparece dando lugar a los actos más tristes o ridículos

Utilicen su imaginación, infórmense bien, desconfíen de los guías ortodoxos, detengan un momento el ritmo enloquecido de su vida diaria

El espectáculo que provocan los llamados influencers, cuya mayoría son una especie de criminales intelectuales, imagino vivir el eclipse de la comunicación positiva.

Hay otra clase de preguntas que no re-quieren ser reflexionadas porque nacen de la vivencia cotidiana, de la experien-cia o del sufrimiento.

En la cultura, más allá de otros ámbitos, la susceptibilidad extrema, el desprecio ignorante, la hipocresía interesada son una moneda común

¿Ha creado el sentido común un país equilibrado, justo y capaz de progresar? En absoluto: sus habitantes hacemos lo que nos viene en gana mientras podamos evitar el castigo