Durante décadas, la llanta de refacción fue un elemento indispensable en los automóviles: ante una ponchadura, bastaba con detenerse, retirar la rueda dañada y colocar la de repuesto para continuar el camino.
Sin embargo, esta pieza ha comenzado a desaparecer de los vehículos nuevos. Y en su lugar, algunos fabricantes recurren a tecnologías como los neumáticos run flat o kits de reparación.
Esa decisión responde, principalmente, a la búsqueda de autos más ligeros, eficientes y con mayor espacio disponible.

La llanta de refacción es una rueda adicional que se transporta en el automóvil para sustituir temporalmente una de las que están en uso cuando sufre una ponchadura o daño.
De acuerdo con los expertos de Autos Rivada, surgió a principios del siglo XX, cuando los pinchazos eran frecuentes y los conductores necesitaban una manera de reemplazar por sí mismos un neumático dañado para continuar su viaje.
Con el paso del tiempo también aparecieron las ruedas de emergencia o de “galleta”, que son más pequeñas y ligeras que las convencionales y de igual manera permiten ahorrar espacio.
No obstante, la utilización de una llanta de refacción debe ser temporal, puesto que presenta limitaciones en términos de velocidad y distancia.
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Una de las principales razones es el ahorro de espacio y peso. Según la aseguradora Mapfree España, una llanta de refacción puede pesar entre 10 y 20 kilogramos, por lo que eliminarla ayuda a reducir la carga del auto.
En el caso de los vehículos eléctricos, dejar de incluirla contribuye a mejorar su autonomía. Y además, las plataformas de algunos modelos utilizan el piso para alojar las baterías, lo que deja menos espacio para colocar una rueda adicional.
Por su parte, Servimax señala que con esta decisión los fabricantes buscan reducir el peso para disminuir el consumo de combustible y liberar espacio en la cajuela.
A lo anterior se suma la incorporación de alternativas como los kits antipinchazos y las llantas run flat, diseñadas para continuar circulando después de perder presión.
Por si no lo sabías, los neumáticos run flat cuentan con una estructura reforzada que les permite recorrer entre 50 y 80 kilómetros después de una ponchadura, a una velocidad máxima de 80 km/h, lo suficiente para llegar a un taller.
La desventaja es que son más costosas y, en muchos casos, una vez dañadas deben sustituirse.
La respuesta depende del uso del automóvil. Los expertos de Autos Rivada puntualizan que los conductores deben valorar las ventajas y limitaciones de las alternativas disponibles.
Por ejemplo, un kit antipinchazos podría ser más práctico, pero no funciona ante daños graves; mientras que las llantas run flat permiten continuar el trayecto, aunque tienen un costo mayor.
En ese sentido, recomiendan considerar la llanta de refacción para quienes conducen por carretera, zonas rurales o caminos de tierra.
Aunque ya no sea un elemento habitual en muchos autos modernos, llevarla puede representar una medida de prevención importante, sobre todo cuando el recorrido se realiza en zonas con baja asistencia vial.
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