No me refiero únicamente a los debatibles efectos que las grandes decisiones del actual gobierno están teniendo o tendrán sobre todos y cada uno de los mexicanos:
-El pecado original de la cancelación de Texcoco a un costo de 300 mil millones de pesos; que impedirá la generación de 50 mil empleos.
-La construcción a ultranza de una quimera llamada Santa Lucía que, además de las más confiables descalificaciones técnicas y aeronáuticas, tendrá un impacto ambiental y social que afectará negativamente la vida en las comunidades de la zona.
-La implementación de la refinería de Dos Bocas que ha sido condenada unánimemente por los expertos como un proyecto destinado al fracaso en tiempo y costos, a los que habría que agregar el deterioro ecológico del hábitat de miles de familias tabasqueñas.
-La puesta en marcha del Tren Maya que cambiará la vida en toda la península de Yucatán, y que ha generado las protestas de los habitantes de ciudades y pueblos que se verán avasallados por una obra de 200 o 300 mil millones que nadie ve como urgente.
No. Hoy quiero enfatizar esas otras decisiones inexplicables que, por desgracia, están perfilando un gobierno que privilegia las sumas y las restas sobre el bienestar y hasta la sobrevivencia de los seres humanos:
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-El despido masivo de 200 mil burócratas —con todo y sus familias— so pretexto de la corrupción y la austeridad es injusto, desproporcionado y absurdo. Primero, porque el gobierno lopezobradorista ha perdonado a los grandes corruptos del pasado y porque al prescindir de profesionales calificados, está bajando la calidad del propio gobierno en perjuicio de todos.
-Es una verdadera vergüenza que se haya hecho viral el memorándum en el que se notifica que no se podrán hacer exámenes indispensables por falta de jeringas. Y es que los recortes en el sector salud han sido brutales e inhumanos con un criminal desabasto de medicamentos, el despido o retiro de especialistas y la reducción de becas a pasantes de enfermería y medicina; poniendo en riesgo hasta la vida misma de los pacientes.
-Hay otros temas igualmente sensibles: como el estrangulamiento presupuestal a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, donde al renunciar su titular estableció que: “se requiere reforzar los mecanismos que las atienden y no obligarnos a racionar el modesto apoyo que hoy reciben”; otros recortes dramáticos se están aplicando a todo el sector de las universidades públicas y de los institutos de Ciencia, Tecnología e Innovación, exceptuando el Conacyt, en el que se aprobó un presupuesto moreno-fifí de seis millones de pesos anuales para el comedor de su directora; el caso de nuestros deportistas es patético porque andan boteando y pidiendo prestado para sobrevivir, mientras que el Centro Deportivo Olímpico Mexicano —a solo 40 días de los Panamericanos— está a punto de cerrar porque no tienen para darles de comer y no han pagado meses de luz y agua; aunque el caso más inhumano de todos es el cierre de las estancias infantiles que ha sido una agresión incalificable contra familias y madres solteras; sin un solo argumento válido, salvo que fueron invento del gobierno anterior, por lo que habría que desaparecerlas.
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Lo que me asombra es que no haya nadie en su equipo que tenga el valor de decirle al presidente López Obrador que este supuesto “ahorro” no le alcanzará para rescatar a Pemex; que no solo daña su imagen, sino que está creando una deprimente percepción que se va convirtiendo en realidad.
Periodista.
ddn_rocha@hotmail.com









