#YoSoyZombie. Los muertos vivientes también trabajan

Periodismo de investigación 01/11/2016 04:20 Gloria Piña Actualizada 09:08

Un promedio de 180 jóvenes ingresan cada año a trabajar como monstruos en el parque de diversiones Six Flags del Ajusco; el casting reúne a 400 aspirantes

Toma su camiseta de color gris y la desliza sobre su torso hasta quedar desnudo. Extiende los brazos mientras sobre la piel limpia le aplican una mezcla blancuzca de talco y maquillaje que lo dejará cubierto hasta el extremo de su cuello. Con un pincel cargado de tintura negra, dos personas más marcan su abdomen para formar una serigrafía en forma de ojo y huesos. Embarran en ella colorante verde y naranja.

Le colocan una máscara sobre el rostro y finalmente ajustan sobre su cabeza una peluca de cabello encrespado, tieso, color negro.

Se prepara para dejar de ser él y convertirse en Neon Demon, un personaje que sólo representa durante una corta temporada del año. Este es su oficio: transformarse en zombie. Quedar bajo el anonimato de una máscara para aterrorizar a los visitantes de un parque de diversiones.

Porque de terror también vive el hombre. Aunque sea poco frecuente aún, no es imposible imaginar que bajo una vestimenta con manchas rojo sangre, ojos de color extraño y cabello verde pintado con aerosol hay personas que se ganan la vida así: asustando. Estos son otros tiempos, si antaño el Día de Muertos o Halloween era casi un descanso obligado para una gran mayoría, ahora son días donde hasta los zombies tienen que trabajar.

Como Neon Demon, este “monstruo-zombie” de 23 años que trabaja desde hace tres en el show de zombies y payasos que se presenta en el Festival del Terror del parque de diversiones Six Flags México.

Durante todo el año trabaja en una carpintería, pero cuando se acerca la época de festividades en torno a la muerte en nuestro país, se convierte en un zombie de medio tiempo, un freelance en espantos.

“Un amigo me dijo sobre las pruebas para ser zombie y fui. Pedí permiso en la carpintería donde trabajo para poder venir por las tardes. Me quedé. Cada año regresaría. Es una gran experiencia en mi caso”, dice Neon Demon.

Su personaje, a diferencia de los de sus compañeros, es especial. Pese a las bajas temperaturas que se sienten en las cumbres del Ajusco —donde se encuentra el parque—, el disfraz que usa es su propio torso desnudo cubierto únicamente con un diseño que brilla en la oscuridad por los cosméticos fluorescentes que le adhieren, lo que otorga significado a su nombre.

Dice no necesitar vestimenta extra, porque con la sensación de la peluca y el tipo de actividad que realiza es suficiente para olvidarse del frío. “Es como llevar una botarga encima, me acostumbro, pero es muy caluroso, en especial porque te la pasas corriendo”. Su trabajo es gritar e inquietar a los turistas en la Zona de Sustos, como una atracción más en el parque.

Como él trabajan más 100 jóvenes cada año, quienes para laborar no necesitan más que ser mayores de edad, tener la disposición de tiempo y aptitudes para improvisar sustos; sin embargo, también hay quienes tienen formación actoral para la ejecución de sus personajes, como en el caso de La Quemada.

Tiene 30 años y estudió actuación hace 11 en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), ha participado en cuatro de los cinco Festivales del Terror que se han hecho en México.

“Un día buscando trabajo, una amiga me comentó sobre las audiciones para formar parte del festival, fui al casting por diversión y me terminó encantando. Es completamente distinto a los personajes que hago como actriz fuera de aquí. En lugar de interpretar a una mamá en una obra de teatro, aquí puedo ser alguien completamente distinto”.

La Quemada, su personaje, tiene una historia. El tono rojizo de su rostro y manos llenas de ampollas, según el relato, fueron causadas por un incendio que ocurrió en el hospital donde laboraba. Quería salvar la vida de varios niños, pero en el intento perdió la suya por la gravedad de las quemaduras. Ahora su papel es asustar en la Zona de Niños de Six Flags.

Con motivo del día de Halloween, que también se celebra en el país, el parque de diversiones retomó la festividad que se realiza en EU, donde por casi dos meses el parque se llena de muertos vivientes, payasos asesinos y personajes de terror que acechan a los visitantes.

El Festival del Terror se realiza cada año en México desde 2011, e incluye entre otras atracciones casas del terror únicas para el evento. Este año las áreas de susto se dividen en: El Cementerio, Rituales, Monster Circus, Zona del Pueblo Suizo, Hollywood, Rancho Texas, Sepulcro, Exterminio Zombie, Pandemia, Manicomio, Carnicería, Zona Infantil y Zona Vaquero.

 

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¿Espantar para vivir o viceversa?

Los zombies tienen su propia oficina. En la zona de empleados hay un área especial donde los jóvenes se preparan para salir a escena. La organización de la sala de maquillaje se divide por zona o casa de terror en la que participan. Hay espejos, vestuarios y un equipo de maquillistas especializados para cada caracterización. Hay quienes prefieren hacerlo solos.

La mayoría va de los 18 a 26 años. Para algunos es la única forma en la que pueden mantenerse empleados, para otros sólo un hobbie. Tienen dos horarios de trabajo, por la mañana desde que el parque abre sus puertas, hasta las 16:00 horas. Y la jornada vespertina, la más intensa. Llegan aproximadamente dos horas antes de la Caminata Zombie, que se inicia a las 18:30 horas, donde todo muerto en vida se agrupa para recorrer todo el parque en busca de víctimas para asustar. Luego se reagrupan en la Casona del Terror asignada hasta que el parque cierre sus puertas, hacia la medianoche.

El personaje les es asignado según sus capacidades y las necesidades de personal que existan en cada área. Para algunos es un trabajo de medio tiempo, para otros como La Quemada, es un trabajo profesional que requiere de toda su concentración: “Para interpretar este papel me preparé, vi muchas películas de zombies y caníbales para comprender la manera en que se comportaban. Es una actividad actoral intensa, porque tienes que mantener tu personaje en todo momento”.

La metamorfosis de una persona para convertirse en zombie tarda aproximadamente dos horas. Los materiales para la caracterización y algunos vestuarios son facilitados por el parque de diversiones, los cuales deben ser devueltos al final de su uso. Otros los llevan los mismos jóvenes, quienes individualizan la encarnación de su personaje.

Para darle más realismo al universo de muertos vivientes, hay zombies de todas las profesiones, edades y clases sociales. Los hay desde quienes actúan como doctores, carniceros, porristas, jugadores de futbol y policías.

 

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Prueba de terror

Los jóvenes que se dedican a asustar en el parque no son los mismos trabajadores habituales de Six Flags que manejan los juegos mecánicos, son elementos nuevos que reclutan en un casting exclusivo para la realización del festival. Laboran para el parque aproximadamente dos meses, de septiembre a noviembre.

Para la prueba reciben a casi 400 jóvenes, de los cuales aproximadamente 180 son seleccionados para realizar este oficio.

En la audición se observan tres cosas: el desenvolvimiento frente a las personas, la capacidad física y los niveles vocales. Lo principal es actuar desinhibido, sin miedo a superar retos.

La prueba es actuar como zombie y mostrar que tienen la capacidad de provocar miedo.

No importa la complexión física, ni la edad o incluso su profesión de tiempo completo, han recibido personas con carreras profesionales en Derecho o Arquitectura que contribuyen en el Festival del Terror por diversión.

“Un problema al que te enfrentas, es la pena. Al principio no quería que me reconocieran, pero con la práctica le vas agarrando la onda, esto también me ha servido para tener más confianza en mí”, dice Neon Demon, quien cada año regresa para hacer la audición.

Atemorizar a una persona no es fácil, por lo que, al ser seleccionados en el casting, los candidatos tienen que tomar un curso de capacitación donde les enseñan las reglas del oficio, como nunca salir del personaje.

Tampoco deben tocar a los clientes y evitar ser tocados o no hablar con ellos, ni hacer bromas pesadas y tener precaución con los niños menores de 13 años.

Otro punto de la formación que todo zombie requiere, es la capacidad para soltar buenos gritos, por lo que se les enseña a modular la capacidad gutural desde el estómago para gritar sin lastimarse la garganta.

El maquillaje, las pelucas y antifaces les dan la posibilidad de salir de su propia realidad y personificar un cambio inusual. Para muchos de estos zombies freelance, el punto de coincidencia es: el placer de ser otro, experimentar con intensidad su lado aterrador.

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