Lo malo cuenta y cuenta más

Paola Félix Díaz

El eslogan del Ejecutivo federal, utilizado de cara a su 5to Informe de Gobierno, no le alcanzó, no le alcanza y no le alcanzará para cambiar la realidad del país, y menos la de millones de familias mexicanas.

Claro que lo bueno cuenta, aunque no necesariamente mucho. Cuenta en la medida en que beneficia, en la medida en que es más que lo malo. Sin embargo, la balanza se inclina por mucho hacia el lado negativo, tanto que encontrar lo bueno es como buscar una aguja en un pajar.

Lo que se anuncia como “bueno” en realidad lo es, pero no gracias al presidente ni a su gabinete, sino que es producto de la propia dinámica del país, es producto del esfuerzo de la mayoría de la población que se levanta temprano y sale a trabajar, producto del esfuerzo de los comerciantes, de las amas de casa, de los obreros, de los profesionistas, y de todos aquellos que de una u otra manera con su esfuerzo cotidiano le ponen un valor agregado a los productos, a los servicios y a los bienes. México se mueve a pesar del gobierno y no gracias a él. Eso es lo que debemos tener claro.

La deficiente implantación de las políticas públicas, la corrupción, la irresponsabilidad y la falta de capacidad para gobernar, nos ha llevado a tener un Estado fallido.

Sí, el Estado ha fallado porque no ha sido capaz de asumir sus responsabilidades fundamentales: garantizar a toda la población el ejercicio y goce de sus derechos sociales, no ha sido capaz de otorgarles seguridad y certeza y no ha sido capaz de cerrar la brecha de la desigualdad.

Las reformas estratégicas han favorecido a unos cuantos, enriquecido a la cúpula y han sido caldo de cultivo para la corrupción.

La mayoría de la población no tiene acceso a servicios de salud, educación y transporte de calidad. La mayoría de las familias no pueden comer tres veces al día y tienen grandes dificultades para acceder a una canasta básica. Los empleos se han precarizado, la mayoría de las y los mexicanos no gana un salario digno, y no cuenta con seguridad social.

¿De qué sirve que la macroeconomía vaya bien si la economía de cada ciudadano va mal? ¿Si la mesa de los hogares mexicanos está vacía, si en los centros de salud no hay medicamentos?

La función primigenia del Estado es satisfacer las necesidades básicas de su población. ¿De qué sirven las políticas públicas si éstas no están orientadas al ciudadano?

El gasto gubernamental y el uso de recursos públicos no corresponden a los resultados; la pobreza, el desempleo, la injusticia, la inseguridad están a la vista. La corrupción y la impunidad han sido la contante en el gobierno y el sello de la casa.

El Ejecutivo federal, en cinco años de gobierno, le queda mucho a deber al pueblo de México. Les debe a los migrantes, a la niñez y a la juventud, quienes tienen un futuro incierto. Les debe también a los campesinos y a las mujeres, al igual que les debe a las víctimas de delitos y a los periodistas.

La inseguridad es alarmante. La ciudadanía está sola ante la creciente ola de criminalidad. El narcotráfico, la trata de personas, los homicidios, los asaltos, los secuestros y las extorsiones están sin control.

México atraviesa por una severa crisis social, económica y política. Una crisis de seguridad como nunca antes.

¿Dónde está lo bueno?
 

Diputada federal y activista social.
@LaraPaola1

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