¿Crisis del turismo en México?

Pablo Álvarez Icaza Longoria

Pablo Azcárraga, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), declaró en el XVII Foro Nacional de Turismo que el turismo estaba en crisis por falta de promoción, cuestionando una vez más la decisión de la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) para destinar estos recursos al Tren Maya.

Como prueba de ello, por ejemplo, en EL UNIVERSAL del lunes pasado se presentó la comparación de la ocupación hotelera en Cancún de enero de 2019 con la del mismo mes de 2018, a saber 70.7% contra 79.6%; sin embargo, no resultaba la más adecuada si consideramos que a principios de año cayeron las peores nevadas en 50 años en Estados Unidos (EU) y Canadá, por lo que los aeropuertos cerraron varios días.

Si además agregamos el efecto negativo del largo cierre de oficinas decretado por Donald Trump para presionar a los representantes demócratas a que le aprobaran el presupuesto para el muro en la frontera, no debiéramos sorprendernos por esa baja.

La ocupación hotelera viene cayendo desde hace varios años porque los servicios de hospedaje han estado enfrentando la competencia de las plataformas como Airbnb, e incluso de portales de alojamiento que han comenzado a ofrecer espacio por vías similares, considerando que gran parte de las segundas residencias que hay a largo de todo el país, se están ofertando de esa forma.

Regresando a Cancún, se ha presentado el tema del sargazo, cuya presencia creció de manera significativa en 2018, en buena medida por los efectos del cambio climático, sin considerar el asunto de la perdida de la arena en las playas. Tampoco se ha podido resolver el problema de la inseguridad, aunque ha habido alguna mejoría desde la alerta de viajes de agosto de 2017, que fue ajustada en enero del año pasado al comprometerse el gobierno estatal a ponerle más atención al asunto.

Los empresarios y exfuncionarios de turismo siguen creyendo que el gasto en promoción turística, sirve para revertir la percepción de inseguridad de algunos destinos. Esto es, los gastos en campañas de publicidad y promoción en turismo en el extranjero comenzaron a enfocarse cada vez más en promover la imagen del país, lo que terminó siendo parte de la política exterior de México, en lo que se conoce como una forma de low politics con dudosos resultados.

En ese sentido, el presidente de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) se llevó las palmas al pedirle al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la inauguración del Tianguis Turístico 125 millones de dólares para la promoción turística, replicando la demanda del sector privado.

Por otra parte, la desaceleración de la economía norteamericana ha influido en un menor dinamismo del turismo internacional.

La semana pasada, al presentarse los Precriterios 2020, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) expuso una vez más que la proyección del crecimiento del PIB de EU en 2019 se había revisado a la baja de 2.6% a 2.4%, luego de que en 2018 la tasa fue de 2.9%.

Esto junto a las preocupaciones de los efectos negativos de una guerra comercial con China, han vuelto más cautelosos a los consumidores con sus gastos, a pesar de que en este primer trimestre hubo un renovado optimismo de que los dos gigantes lograran llegar a un acuerdo.

Cuando el presidente AMLO responde que mejorar la seguridad es la mejor estrategia para atraer visitantes, no le falta razón. En los dos gobiernos anteriores se desperdició una cantidad impresionante de recursos en inútiles campañas de publicidad, que no lograron mejorar la percepción sobre la inseguridad y la violencia en el país.

Cuando el secretario de Turismo anunció que México había caído un lugar en el ranking de turistas internacionales en 2018 al séptimo lugar, desplazado por Turquía, no faltaron quienes pusieron el grito en el cielo a favor y en contra. Unos decían que eso era un reflejo del mal trabajo de la administración anterior, los contrarios, que eso era resultado de menor gasto de promoción del turismo. Ambas posturas son un completo disparate y un buen reflejo de cómo se acomoda el discurso con prejuicios.

La fuerte devaluación de la lira turca abarató enormemente los viajes del exterior, país que dicho de paso está regresando a los niveles de los años previos, una vez que se han superado los temores causados por inestabilidad política y los atentados terroristas.

Pero lo que sí podemos decir, es que Turquía tendrá un enorme potencial de crecimiento de turistas internacionales, porque el sábado pasado quedó definitivamente cerrado el aeropuerto Atatürk de Estambul, tras más de medio siglo en servicio, y todos los vuelos fueron trasladados al nuevo Aeropuerto Internacional, que tendrá una capacidad proyectada hasta de 200 millones de pasajeros.

En contrapartida, el gobierno de México canceló el enorme potencial turístico que le daba el nuevo aeropuerto de Texcoco, desconociendo las recomendaciones que hicieron diversos especialistas, bajo la postura de que “aquí mando yo y mis expertos de confianza me dijeron que Santa Lucía era la mejor opción”. En vez de castigar la corrupción que muy probablemente se presentó en este proyecto al inflarse los costos, se utilizó como argumento para abandonarlo.

Adendum: Se anunció en los Precriterios que entre los programas prioritarios está el de “Provisiones para el desarrollo de trenes de pasajeros y de carga” con un monto aprobado en 2019 de 5 mil 820 millones de pesos y uno deseable de 6 mil 8.9 mdp en 2020. Es decir, este año se aprobó dicho monto para el Tren Maya sin los estudios previos de inversión y de impacto ambiental. ¡Esto es grave, y lo peor es que ya nadie se asombra!

Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]

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