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Con nerviosismo y algunos con molestia, maestros de educación preescolar a secundaria realizaron de manera voluntaria la Evaluación de Desempeño con el fin de obtener una basificación frente a grupos, una dirección o para una plaza como evaluador.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que 850 profesores y directivos se registraron para realizar este examen en 12 sedes distribuidas en la Ciudad de México.

En el Centro de Desarrollo Informático Arturo Rosenblueth, en la avenida Politécnico Nacional, sólo 45 de los 120 que se esperaban se presentaron para realizar la prueba.

Algunos profesores señalaron que un examen no mide si son buenos o malos maestros, pues eso se demuestra en la práctica, en los salones y frente a los alumnos.

“Yo creo que un buen o mal maestro se demuestra en la práctica y en los resultados del día a día. Un examen no proyecta. Dicen los que saben que hay mentiras, mentirotas y estadísticas. Eso nos sirve nada más para formar estadísticas, pero en la práctica docente es donde se ven los verdaderos resultados y el nivel profesional de los que están en el sistema educativo”, aseguró María Teresa Miranda, directora de educación especial quien pretende una basificación.

Reclamó que las evaluaciones la han acompañado desde hace 20 años, a pesar de que ha demostrado contar con los conocimientos suficientes para estar dentro del sistema educativo nacional.

“Desde que estábamos en Carrera Magisterial cada ocho días yo me la vivo tomando cursos. Ya fui evaluada en la primaria, en la secundaria, en la preparatoria; ya hice una carrera profesional; ya hice una tesis; ya hice Carrera Magisterial y te siguen evaluando y sigues preparándote. Entonces dices: ‘¿Cuándo se va acabar esto?’”, dijo.

Sin embargo, algunos profesores manifestaron estar de acuerdo con esta prueba, así como con los planteamientos de la reforma educativa, puesto que consideraron que es una oportunidad que los obliga a estar mejor preparados para desempeñar mejor su función como docentes.

“En un principio estaba muy renuente a esta evaluación porque pensaba que afectaba nuestros derechos, pero ya en el proceso me di cuenta de que es una forma en la que se nos obliga a estar preparados para poder desempeñar mejor nuestra función”, indicó Óscar Galindo, quien es profesor laboratorista de secundaria y busca obtener una plaza como evaluador.

Declaró que para este examen no se preparó como el deseaba, sino que estudió de manera autodidacta, ya que al impartir clases diarias no fue posible tomar algún curso.

“No me preparé 100% como me hubiera gustado, me faltó un poco de tiempo y obviamente, mezclado con la actividad docente, se nos complica un poquito, pero estamos tratando de estar preparados lo mejor posible”, dijo.

Siete horas después de haber iniciado el examen comenzaron a salir los primeros maestros, quienes declararon que el examen fue confuso y que había temas que no les habían informado que vendrían.

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