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“El cáncer me está matando de otra manera, no en lo físico ni en mi salud, sino en lo económico”, relata María Eugenia Castañeda Baltazar, al explicar que enfrenta una doble lucha, por un lado la enfermedad que inició en una mama y ahora le ha invadido los huesos, y por otro lado tener que vivir de la caridad.

Ella es una de las pacientes del Hospital General de México. Lo que la ha ido mermando más en su salud es el cambio en su vida, pasar de tener un trabajo a vivir de la caridad de su familia, porque su esposo perdió su fuente de ingresos por atenderla.

Para doña María, de 61 años, el cáncer es una enfermedad que empobrece, porque aunque ella no gasta en su tratamiento, porque lo cubre el Seguro Popular, dice: “No tengo dinero para lo básico” y eso la hace sentirse deprimida.

Al celebrarse el Día Mundial contra el Cáncer 2016, las cifras dicen que en México se detectan al año 160 mil casos de esta enfermedad, 80 mil personas de las cuales fallecen a causa de ese mal. Para los expertos hay varios factores relacionados con la mortalidad por cáncer, entre ellos, la falta de oncólogos (sólo hay mil 250 certificados) en el país o por diagnósticos erróneos.

También ocurre porque los pacientes llegan tarde a atenderse con el especialista; los tiempos de atención médica son muy prolongados en las instituciones de salud pública y por la falta de autocuidado de cada paciente.

Mayra Galindo Leal, directora de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer, reconoce que esta enfermedad es cara, porque las medicinas de última generación para la curación del mal son inaccesibles para la mayoría de los enfermos e injusta, porque el Seguro Popular no cubre todos los tumores cancerígenos, sólo algunos.

La activista —quien tiene más de una década trabajando en favor de las personas con cáncer— asegura que por falta de dinero mucha gente posterga su visita al médico y cuando por fin lo hace la enfermedad está muy avanzada y no hay curación.

Refiere que en el país no existe un registro nacional de cáncer, por lo que autoridades y organizaciones civiles trabajan para la elaboración de ese padrón y en la puesta en marcha de un plan contra esta enfermedad en México.

Samuel Rivera, presidente de la Sociedad Mexicana de Oncología (Smeo), comenta que los casos de cáncer están subdiagnosticados en nuestro país.

“Hay casos de pacientes que tienen cáncer en los testículos, que tienen metástasis y sus médicos [en la mayoría no especialistas] les indican que no hay nada qué hacer y se van a sus casas, dejan pasar el tiempo cuando tienen la oportunidad de curarse y cuando por fin se animan a ir con el oncólogo la enfermedad está muy avanzada”, relata.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud prevén que el número de nuevos casos de cáncer aumenten en los próximos 20 años, al pasar de 14 millones, en 2012, a 22 millones de personas.

Tan sólo por cáncer de mama, en México se calcula que cada día 14 mujeres son diagnosticadas con esta enfermedad, “y a esta cifra hay que sumarle los casos diarios de tumores malignos en cérvix, pulmón, prostáta, riñón, colon, estómago, cerebro, testículos y sangre, que son cientos”, indica Samuel Rivera.

El especialista comenta que el cáncer es la segunda causa de muerte en México, y los tumores más frecuentes son el de pulmón, próstata y el colorrectal para los hombres, mientras que para las mujeres es el de mama, pulmón y de cuello uterino.

Factores de riesgo. Bajo el lema “Nosotros podemos, yo puedo”, la Organización Panamericana de la Salud se une a la comunidad internacional para conmemorar el Día Mundial contra el Cáncer, cuyo objetivo es promover y mostrar de qué forma todas las personas, de manera colectiva o individual pueden hacer algo para reducir la carga del cáncer.

Para la OPS, el cáncer es un problema creciente en las Américas y en todo el mundo por varias razones, principalmente por el envejecimiento de la población y el cambio en los estilos de vida, que aumentan la prevalencia de factores de riesgo.

Al referirse al cáncer en la región de las Américas, el organismo internacional precisa que es la segunda causa principal de muerte, donde se estima que 2.8 millones de personas son diagnosticadas cada año y 1.3 millones mueren cada año por esta enfermedad.

Se estima que 52% de los nuevos casos de cáncer y 35% de las muertes por esta enfermedad ocurren en personas de 65 o menos años de edad, que están en el mejor momento de sus vidas, destaca. Ese es el caso de Lucero Romero, quien a sus 22 años le diagnosticaron un Linfoma de no Hodgkin en un hospital del IMSS. “Nunca pensé que fuera a tener un cáncer; en mi familia sólo hay un caso, pero de una tía muy lejana”, comenta.

“Comencé a tener gripa, tos, dolor de garganta, fiebre y sudoraciones por las noches; los doctores me recetaron antibióticos, los cuales no me ayudaban, cada vez estaba peor. Me empezaron a salir varios ganglios en el cuello”, relata.

La joven explica que su salud se empezó a deteriorar, “no podía respirar bien y nadie me decía qué tenía, hasta que una vez ingresé al servicio de urgencias, y un médico radiólogo, después de realizarme algunos estudios, me dijo que tenía muchos ganglios en el cuello y en el pecho. Fue ahí en donde por primera vez escuché mi diagnóstico: tienes un Linforma de no Hodgkin”.

Después de 10 sesiones de quimioterapias y un trasplante de médula ósea, Lucero relata que está en vigilancia.

Modificación en los casos. Para Érika Betzabé Ruiz, oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), del Departamento de Tumores Gastrointestinales, los casos de cáncer de colón, recto y estómago a nivel mundial y en México tenderán a desplazar en números a los que actualmente se tienen, que son de pulmón y mama.

La experta considera que este crecimiento de casos están relacionados con los estilos de vida de la gente, con el consumo de alimentos ricos en grasas y la falta de actividad física.

Para la experta, si bien las cifras de casos por cáncer han aumentado en México, el diagnóstico tardío de la enfermedad también está cambiando. Antes, la gran mayoría de los pacientes llegaba en la última etapa de su enfermedad, cuando había metástasis y poco que hacer para curar.

En la actualidad, la mayor carga está en la etapa tres, que pueden convertirse en sobrevivientes del cáncer. Ese es el caso de Patricio Miguel González Huerta, de 50 años, a quien se le diagnosticó leucemia hace 14 años.

En la actualidad es integrante de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer y trabaja para ayudar a otros, que, como él, están cursando por esta enfermedad.

“Cuando estaba enfermo llegué a tomar muchas pastillas, pero por la condición en que me encontraba se requerían. Me levantaba desde las seis de la mañana y hasta que terminaba la noche no dejaba de tomar los medicamentos”, recuerda.

Confiesa que tuvo miedo de morir, porque al principio nadie le decía que tenía cáncer. “Temía dejar a mis tres hijos, de 13, nueve y cuatros años. Ahora soy abuelo, tengo dos nietas. Mis hijos tienen 28, 23 y 18 años”.

María Eugenia, Lucero y Patricio recomiendan a las personas con cáncer ser disciplinados y apegarse a los tratamientos médicos, a qué cambien sus estilos de vida porque muchos tumores derivan de ésto y a tratar de llevar una vida lo más sana posible, tanto física como mental.

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