La familia no es un invento humano: Cardenal

El cardenal Norberto Rivera afirmó que el rol de los padres es educar a sus hijos con la palabra y el ejemplo en las relaciones y decisiones cotidianas

(Foto: Archivo)
Nación 27/12/2015 15:02 Pierre-Marc René Ciudad de México Actualizada 15:17

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La familia no es un invento humano, sino uno proyecto divino que los padres deben llevar a cabo mediante la educación de sus hijos para que ellos alcancen la meta y la vocación que les ha sido asignado, afirmó el cardenal Norberto Rivera.

En su homilía dominical celebrada en la Catedral Metropolitana, el cardenal afirmó que el rol de los padres es educar a sus hijos para ayudarlos a “entrar en la totalidad de la realidad que le va a tocar vivir con la palabra y el ejemplo en las relaciones y decisiones cotidianas”.

“Mediante gestos y expresiones concretas, los padres inician a sus hijos en la auténtica libertad que se realizan en la entrega sincera de sí. La tarea educadora de los padres cristianos debe ser un servicio a la fe de los hijos y una ayuda para que ellos cumplan siempre la vocación, la voluntad de su Padre que está en los cielos”, dijo.

Norberto Rivera llamó a que los padres tomen en serio la tarea educativa que tiene que dar a sus hijos, ya que actualmente el ambiente cultural de la sociedad parece que “en ocasiones no favorece esta misión tan noble, pues presenta a los hijos como un estorbo”.

“Con frecuencia la preocupación principal no es el desarrollo integral de la persona, sino quieren que consigan un buen puesto, un estatus social o por desgracia, a menudo, se vive presionado por conseguir el alimento, las medicinas y la escuela sin poder pensar en otros aspectos importantes de la persona. Esa es la tragedia de muchas familias pobres que no tienen lo absolutamente necesario para la vida ordinaria y no tienen, aunque quisieran, los elementos para dar una buena educación”, lamentó.

Agregó que el pilar básico de la familia debe ser el amor porque “si la familia pobre tiene amor suplirá muchas deficiencias”.

“Si se quiere pasar de la mera coexistencia a la convivencia verdadera humana, hay que fundamentar el hogar en la solidaridad material y espiritual, en el altruismo, en el respeto, en el perdón, en todo aquello que sea fruto y expresión del amor, porque si no hay amor, no puede haber cohesión, unidad y no puede haber verdadera familia”, expresó.

afcl

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