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Poza Rica, Ver.— El robo es el principal móvil que manejan las autoridades ministeriales en el asesinato de los dos sacerdotes católicos que ocurrió el lunes pasado en Veracruz.
El fiscal general del estado, Luis Ángel Bravo Contreras, informó que Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Jiménez Suárez, los dos religiosos que fueron victimados en Poza Rica, habían convivido e incluso ingirieron bebidas embriagantes con sus victimarios.
“En este caso, víctimas y victimarios se conocían, estaban conviviendo, estaban tomando alcohol”, dijo Bravo Contreras, al ser entrevistado vía telefónica.
El funcionario aclaró que el crimen de los curas no tiene relación con la delincuencia organizada, sino más bien con una discusión al calor de las copas que derivó en el robo y el asesinato.
“Es totalmente falso lo que ha venido difundiéndose en redes sociales y en algunos medios de comunicación en torno a que eran objetivos de la delincuencia organizada”, aclaró fiscal general del estado.
Dijo que las primeras investigaciones determinaron que al convivir y al calor de las copas hubo una discusión qué terminó en el robo de cinco mil pesos, de un vehículo propiedad de uno de los sacerdotes y de una segunda unidad que un empleado del ayuntamiento de Poza Rica prestaba a los curas.
“Tenemos objetivos por detectar y desde luego estaremos acudiendo a los jueces para hacer lo que conforme a derecho procede, pero en lo que compete a la fiscalía, reiteró, se descarta que los curas hayan sido objetivos de delincuencia organizada”, afirmó Bravo Contreras.
El fiscal detalló que gracias a la declaración de uno de los testigos que tiene identificados a los presuntos asesinos e incluso el detalle de cómo ocurrieron las cosas avanzan las pesquisas.
“Quiero dejar en claro un tema en el que víctimas y victimarios se conocía, estaban conviviendo, tomando licor y en la descomposición, entiendo que por el licor de la fiesta, se suscitaron los hechos que se tornaron violentos”, expuso el fiscal Bravo Contreras.
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