El diputado federal del PRI Benjamín Medrano Quezada, acepta que haber promocionado una clínica que le dio tratamientos de Botox y de crecimiento del cabello -cuyo costo oscila los 70 mil pesos- podría generar una mala imagen para la Cámara de Diputados, y podría ofender a ciertos sectores ante las carencias del país, pero asegura que ante los resultados volvería a aplicársela.

Por el tratamiento, cuyo costo oscila los 70 mil pesos, detalla, no pagó nada, pues fue cortesía de su amigo dueño de la empresa Kaloni Hair Restoration, quien a cambio le pidió promocionar su establecimiento.

“Yo entiendo que sí, quizá pueda ser una mala imagen para los diputados pero ni es la idea, ni fue la idea, ni menciono que soy diputado en este momento”, refiere.

En entrevista con EL UNIVERSAL, niega que sea una afrenta a los sectores más marginados y que menos tienen, que un diputado pueda gastar 70 mil pesos por un tratamiento de botox. Aclara que esa situación no depende de los diputados federales, sino de los gobiernos locales, que encabezan sus municipios.

Detalla que el tratamiento de botox y para crecimiento del cabello se lo aplicaron en noviembre del 2014, cuando no era diputado, pero era alcalde de Fresnillo, Zacatecas.

“Insisto, depende del punto de vista que usted quiera darle, porque hay gente que sí se puede ofender, que digan que un diputado gasta 70 mil pesos en su arreglo personal, y hay quien pueda decir 'bueno, si el diputado se gasta su sueldo en lo que él quiere, pero además me está cumpliendo, lo más importante es responderle a la gente', creo que es lo más importante”, argumenta.

“Cuando fui presidente municipal puede ver todo lo que llevamos, sin tener que ver la actividad legislativa”.

Acepta que este tipo de acciones pueden considerarse “vanalidades” y algún sector puede verlo mal. “Pero soy amigo del dueño de la empresa (Kaloni), este es un testimonio vivo de lo que resulta hacerte este tipo de cosas en la cabeza”, señala.

Sobre la mala imagen que pueda generar explica que en primer lugar en el video nunca dice que es diputado federal, sino que habla una persona que tuvo beneficios en este tratamiento.

Medrano Quezada aclara que él más bien es cantante y se ha dedicado a la vida artística. “Me he dedicado más a la farándula que a la política”, dice.

“De alguna manera soy una persona pública, no solamente soy diputado también soy cantante, soy artista, he actuado en algunas películas, entonces me he dedicado más a la vida de la farándula y de la cuestión artística, no con esto quiero decirle que no tengo una responsabilidad importante en el mundo de la política, donde yo me desenvuelvo, porque lo hago y creo que lo hago bien, lo hago con responsabilidad”, dice.

Afirma que los diputados también tienen un salario, y es de los gustos que se da.

“Que sí cuido mi imagen, que sí estoy de acuerdo en cuidarme un poco más eso es muy diferente. Yo conozco algunos diputados, que no porque usted los vea de manera tradicionalmente vestidos, o porque representan a una etnia indígena, y vayan vestidos con atuendos más caros que las corbatas Versace, que puedan llevar algunos otros diputados.

Afirma que si hubiera pagado el tratamiento, ahora que vio los resultados, “con mucho gusto me lo volvería a hacer”.

“Si mi gusto es verme bien, pues ¿imagínese un cantante todo fregado, todo arrugado, y todo apesadumbrado, sería mala imagen”.

afcl

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