Más Información

Acusan a René Arzate García, del Cártel de Sinaloa, de narcoterrorismo en EU; sube recompensa a 5 mdd por “La Rana"

Reportan fuerte despliegue militar en ejido Sandoval en Matamoros, Tamaulipas; ciudadanos se mantienen en alerta

Fórmula de distribución de plurinominales no se modifica en propuesta de Sheinbaum; solo cambia integración de las listas, explica Alcalde

Marx Arriaga acusa a Maru Campos y a Mario Delgado de impedir su regreso como académico; se reintegrará en segundo ciclo 2026

Evacúan juzgados de la CDMX por falsa amenaza de explosivos; Zorros realizan revisión en la colonia Doctores
Si no hubo reserva para calificar de imperdonable la fuga del Chapo Guzmán en julio, tampoco debe haberla para felicitar la recaptura este viernes. Aquello fue una vergüenza de dimensión mundial, lo de hoy es otra notable operación consumada: la segunda en dos años.
Pero la captura no repara la fuga del penal del Altiplano. Las omisiones, complicidades e interrogantes de julio siguen abiertas. Cada una. Y nada lleva a pensar que los penales de alta seguridad mexicanos se hayan depurado al punto de asegurar que el Chapo no se escapará por tercera ocasión.
Quizá el presidente Peña Nieto habría preferido informar que el Chapo murió en el enfrentamiento. La realidad es que ahí lo tiene de nuevo. Puede ponerlo en un avión rumbo a Estados Unidos y olvidarse de él para siempre. O puede apostar por las instituciones, sus instituciones, y decir que el Chapo jamás volverá a fugarse.
Por las instituciones mexicanas, tendría que tomar la segunda opción, la del riesgo, la que repararía en algo el ridículo de julio.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









