La enemistad de Venezuela con la Organización de Estados Americanos (OEA) dio un paso más en su particular guerra. Si hasta ayer la tensión de Caracas era con el secretario general, el uruguayo Luis Almagro, ayer la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, se encaró a los 14 países que firmaron una carta contra el régimen del presidente Nicolás Maduro.

Rodríguez, adelantándose un día a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, apareció en Washington “para aclarar y denunciar las graves acciones injerencistas que en esta organización vienen acometiendo tanto su secretario general como una facción minoritaria de algunos países de nuestra región”.

La canciller venezolana utilizó un arsenal de insultos y descalificaciones contra Almagro, a quien atizó sin mesura. Sentados uno al lado de otro, Rodríguez inició su retahíla desde el inicio de sus 45 minutos de discurso. Le dijo de todo: mentiroso, malhechor, mercenario, traidor. El uruguayo aguantó impasible. Al final, como era de esperar, no hubo apretón de manos ni saludo de despedida.

En medio, la crítica de la canciller venezolana al grupo de 14 países —entre ellos, México— que firmaron un “ignominioso comunicado de tenor altamente injerencista” sobre Venezuela, en el que se solicitaba la convocatoria de elecciones y la liberación de presos políticos.

A raíz de esta carta, apoyada por el propio Almagro, la OEA tiene previsto hoy reunirse para “considerar la situación en Venezuela”.

Horas antes, la canciller venezolana quiso dar su opinión y alertar a la “comunidad internacional de no dejarse engañar bajo la falsa máscara de que no se quiere agredir a Venezuela.

“Un grupo menor de países oponentes política e ideológicamente al modelo de la revolución bolivariana han desplegado una suerte de diplomacia blanda”, acusó Rodríguez, quien les relacionó con el “extremismo obsesivo de Almagro” contra
su país.

Rodríguez también declaró que el país caribeño no reconoce la activación de la Carta Democrática Interamericana en su contra.

“No reconocemos activación de ninguna carta ni de ningún artículo contra nuestro país porque es absolutamente falso, pero nosotros queríamos denunciar, con casos concretos, cómo Luis Almagro, cómo desde los centros de poder de Estados Unidos y de este grupo reducido de países pretenden la intervención de nuestra nación”, declaró.

Presidente responde. Maduro afirmó que no le perturban “las estupideces” de Almagro. “A mí no me quita el sueño ni me perturban un segundo las estupideces de Almagro en la OEA; para mí es un payaso, una basura sideral, que será olvidado y despreciado por los tiempos”, dijo el mandatario de Venezuela.

En algunos círculos cercanos a Caracas se vio la crítica al país como el uso de la nación caribeña como “pieza de cambio” con Estados Unidos y la administración de Donald Trump, quien desde su entrada en la Casa Blanca ha atacado duramente a Caracas. “De ninguna manera”, espetó a la salida el embajador mexicano ante la OEA, Luis Alfonso de Alba.

“Es un tema que preocupa al hemisferio desde hace varios años; venimos trabajando en un acompañamiento a un proceso de diálogo y de negociación, y el mensaje más importante es que la OEA tiene un papel que jugar, y los Estados miembros estamos tomando las medidas necesarias para ser, repito, coadyuvantes de un proceso”, argumentó. Rodríguez amenazó con solicitar una sesión del Consejo Permanente para evaluar la imparcialidad de Almagro al frente de la OEA, que incluya su posible destitución.

El Tribunal Supremo venezolano, horas antes, pedía al gobierno de Maduro considerar la “remoción” del secretario general por la reiterada “agresión” hacia el país y sus instituciones. “Ese planteamiento está hecho desde el año pasado, no significa nada nuevo”, quiso aclarar el embajador mexicano ante la OEA, Luis Alfonso de Alba. “Nosotros estuvimos en contra de la decisión, pero estamos en la mejor disposición de discutir cualquier tema, nosotros no tenemos ningún tema tabú. La agenda es muy amplia”, añadió con respecto al debate sobre el papel de Almagro.

Al terminar su alocución, algunos de los países que apoyan a Venezuela (Nicaragua, Dominica, Bolivia) tomaron la palabra para aplaudir el discurso de Rodríguez. “Almagro no nos representa, ni tampoco a la OEA”, aseveró Diego Pary, el representante boliviano. Sólo la embajadora de Paraguay intentó responder con algunas aclaraciones.

El silencio de los firmantes de la carta durante la sesión de ayer fue, según el embajador mexicano, una decisión “individual”. “Correspondía escuchar a la canciller y lo hicimos con toda educación”, dijo. Toda respuesta la dejó para el día de hoy. El gobierno venezolano solicitó la cancelación de la sesión de hoy, pero, tal y como indicó Rodríguez, “no ha recibido respuesta”. “La convocatoria se hace con vistas a ver cuáles son los siguientes pasos, que colectivamente tengamos oportunidad de discutirlos, y ojalá el gobierno venezolano se sume a esa discusión”, deseó De Alba.

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