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Washington.— En el corazón de esta capital, donde el viernes tomará posesión como presidente estadounidense Donald Trump, teatros, salas de conciertos y bares exhiben carteles de decenas de eventos alternativos en defensa de la diversidad que ahora ven amenazada.
“La antiinvestidura”, “Baile de paz: voces de esperanza y resistencia”, “No mi investidura”, “Poesía de rebelión y resistencia”, “No gracias: una noche de sonidos antifascistas” son algunas de las iniciativas con las que Washington DC, una de las ciudades más progresistas del país, se desmarca del nuevo presidente.
Los fondos recaudados en estos eventos se donarán para asociaciones que trabajan en favor de los colectivos que se sienten en riesgo ante el gobierno Trump: inmigrantes, mujeres, personas de bajos recursos y víctimas de abuso sexual.
“Se trata de empezar a movilizar a la gente para los próximos años”, explica Maegan Wood, la publicista del Black Cat, uno de los templos de la música independiente de la ciudad que esta semana programa conciertos y espectáculos benéficos antiTrump para apoyar a organizaciones locales.
La sensación es “muy diferente”, dice Wood, a la que había previo a las investiduras del presidente Barack Obama (2009 y 2013). La nostalgia ante la salida de Obama de la Casa Blanca puede verse en la multitudinaria convocatoria “Gracias, Obama” de hoy en el Mead Center for American Theater y en fiestas más pequeñas en toda la ciudad como el “Adiós Mr. President” del Tropicalia o la sesión de baile en su honor del Songbyrd.
En los folletos de los eventos queda patente el miedo que despierta el gobierno Trump: “Resistimos como mujeres, homosexuales, indígenas, personas de color, musulmanes e inmigrantes para afrontar los retos de los próximos cuatro años”, dice el del “Cabaret solidario”.
Otros son más contundentes: “El gobierno Trump presume de rasgos autoritarios clásicos. Estamos alarmados. Es imperativo que nos unamos para resistir y luchar contra este peligro claro y presente”, se lee en el de “Sonidos antifascistas”.
Más sutiles han sido los programadores del cine alternativo Suns Cinema que, sin mencionar a Trump, eligieron para el día de la investidura el clásico de Charles Chaplin El gran dictador.
El dueño del Busboys and Poets, el artista y activista de origen iraquí Andy Shallal, organizó para hoy una fiesta “de lo logrado en los últimos cuatro años” en el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana al que prometen que asistirán más artistas y famosos que a la investidura de Trump.
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