Françoise de Souza Oliveira, la esposa del embajador de Grecia en Brasil, Kyriakos Amiridis, quien fue hallado muerto y calcinado adentro de un auto en Río de Janeiro, confesó su participación en el crimen de su marido y ayer por la tarde quedó en calidad de arrestada. Tanto ella como Sergio Gomes Moreira Filho, de 29 años y miembro de la Policía Militar de Río de Janeiro, quien sería su amante y habría cometido el homicidio, según él mismo confesó, fueron enviados a prisión preventiva por 30 días prorrogables.

Eduardo Moreira, primo de Gomes, también está en prisión preventiva, en calidad de cómplice, tras confesar que Françoise lo contrató y le ofreció “personalmente” el equivalente a unos 24 mil 400 dólares para efectuar el crimen, según dijo el delegado Evaristo Magalhães, de la Unidad de Homicídios de la Baixada Fluminense, quien definió el crimen como “pasional”.

“Ella habría planeado junto al policía militar la organización del crimen”, afirmó. La policía cree que el asesinato ocurrió en la casa de la pareja, en Nova Iguaçu, donde quedaron rastros de sangre en un sofá. En su confesión, Moreira dijo que la idea era que mientras Françoise cenaba fuera con su hija, Sergio ejecutaría el crimen en la residencia.

No se reportaron denuncias de ruidos como disparos, lo que puede significar que el diplomático fue asesinado a puñaladas. Después, el cadáver habría sido depositado en el Ford Ka que el embajador alquiló y que el jueves fue hallado debajo de un puente. De acuerdo con el diario O Globo, la policía tiene imágenes que muestran a Gomes Moreira arrastrando un paquete voluminoso desde la casa hasta el auto, que sería el cuerpo sin vida del embajador. La embajada griega espera a un enviado de Atenas para colaborar con la investigación. Gomes Moreira es policía desde 2012 y trabaja en la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) de las favelas de Fallet y Fogueteiro, en la zona centro-norte de la ciudad. Será sometido a consejo disciplinar, que determinará si permanece en la fuerza.

“Esa UPP es muy singular”, dijo Joao Trajano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. “Siempre hubo muchos problemas ahí. Primero, porque la localización de Fallet y Fogueteiro es estratégica para el tráfico de drogas. Segundo, porque la UPP fue denunciada por casos de violencia policial contra los habitantes de la comunidad. Varios comandantes duros fueron puestos a la cabeza de esa UPP”, indicó.

El embajador, quien además fue cónsul general en Rotterdam y diplomático en Libia, tenía 59 años y vivía en Brasilia desde principios de 2016. Hasta el 9 de enero estaba de vacaciones en Río de Janeiro, donde también fue cónsul general (entre 2001 y 2004) y tenía una casa en la que vivían su mujer y la hija adolescente de ambos.

Fue la esposa quien el jueves denunció la desaparición. Dijo que lo vio por última vez el lunes, cuando él salió por la noche en el auto alquilado, que fue hallado el mismo jueves con “un cadáver totalmente carbonizado”, según un vocero policial. Las autoridades de Atenas confirmaron antes que las de Brasilia que era el coche del embajador.

El presidente brasileño Michel Temer expresó sus condolencias por la muerte de Amiridis. Con información de agencias

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