Washington.— Sin lugar a la sorpresa, Donald Trump consiguió ayer el número de apoyos mínimos necesarios entre los electores designados del Colegio Electoral para confirmar de forma oficial que será el próximo presidente de Estados Unidos.

A pesar de que siempre se considera un trámite, la figura polémica y controvertida del magnate había generado dudas de si los 538 electores repartidos por la Unión Americana cumplirían en esta ocasión con el designio salido de las urnas.

Las peticiones de las últimas semanas a los electores de que votaran según su conciencia y rechazaran dar su apoyo a Trump fueron infructuosos.

La avalancha de llamadas y correos electrónicos que saturó a muchos de los electores, especialmente republicanos, fue persistente durante los últimos días, en un intento de que 37 republicanos cambiaran el signo de las urnas y dejaran en manos del Congreso la elección del nuevo presidente, dejando la puerta abierta para que los legisladores optaran por alguien diferente a Trump.

El número de electores que rechazaron seguir las directrices marcadas por el voto popular en cada estado fue escaso e insuficiente para dar la vuelta al resultado de los comicios del pasado 8 de noviembre.

De nada sirvieron las protestas de miles de personas que se realizaron a las puertas de los capitolios estatales, sede de las votaciones oficiales de los elegidos, que tensionaron el país hasta el último minuto.

Las llamadas a formar un grupo de “Electores Hamilton” —en honor a Alexander Hamilton, uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos y quien creó la figura del Colegio Electoral para evitar que un demagogo o una fuerza extranjera llegaran al poder—, al final fue residual.

En la tarde de ayer, y tras el recuento de votos en Texas, el magnate republicano superaba la cifra mágica de 270 apoyos y se confirmaba como presidente electo del país. Y eso que, precisamente ahí, dos de los electores decidieron romper con la disciplina y votar a alguien diferente, como muestra del rechazo a una presidencia de Trump. Uno de ellos votó al republicano moderado y gobernador de Ohio, John Kasich, mientras que el otro hizo lo propio con el libertario senador de Kentucky, Ron Paul.

Tampoco siguieron las directrices cuatro electores de Washington, que en lugar de votar a la demócrata Hillary Clinton optaron por el exsecretario de Estado republicano Collin Powell (3) y por un líder tribal de los nativos americanos.

Todos ellos se enfrentan a un multa de hasta mil dólares por votar en contra del resultado de las votaciones.

Clinton, a pesar de ganar la votación popular en todo el país por casi 3 millones de votos, no alcanzó la presidencia. Su marido, el ex presidente Bill Clinton, fue uno de los electores que la votó en el estado de Nueva York.

Trump, cuando ya se habían superado los 270 votos necesarios, emitió un comunicado en el que daba las gracias al colegio por un “voto aplastante para elegirme el próximo presidente de Estados Unidos”.

Sin embargo, para que sea considerado mandatario de forma oficial faltan aún dos trámites: que el 6 de enero el Congreso cuente los votos emitidos ayer por los electores, y que el 20 de enero jure el cargo como presidente número 45 de los Estados Unidos.

Se prevé que pase ambos trámites sin mayores contratiempos.

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