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La policía utilizó gases lacrimógenos el domingo para dispersar a miles de manifestantes en la última etapa de una marcha pacífica en protesta por la destitución de Dilma Rousseff como presidenta después de enfrentar un juicio político.
Fue la mayor manifestación en contra del presidente Michel Temer desde que el abogado conservador juró el miércoles para reemplazar a Rousseff por el resto de su período, que termina en el 2018.
Los manifestantes fueron convocados por grupos de izquierda y sindicatos alineados con el Partido de los Trabajadores de Rousseff para pedir que se realicen nuevas elecciones. Uno de los participantes de la marcha llevaba una camiseta con la leyenda: "Primero que todo, Temer debe caer".
Los organizadores dijeron que unas 50 mil personas concurrieron a la marcha en Sao Paulo en la que participaron familias con niños, según testigos.
A medida que la marcha se acercaba a su fin, la policía antimotines dispersó con gases lacrimógenos a los manifestantes causando pánico entre algunos grupos. La policía dijo que se vio obligada a intervenir para detener actos de vandalismo en el final de la marcha.
También se realizaron algunas marchas más pequeñas contra Temer en las ciudades de Rio de Janeiro y Curitiba, entre otras.
Temer bajó el perfil a la ola de protestas en comentarios realizados a la prensa en los márgenes de una cumbre del G-20 en Hangzhou, China.
"Son grupos pequeños, no movimientos populares de ningún tipo. En una población de 204 millones de brasileños, ellos no son representativos", dijo Temer.
jlcg
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