Un muro invisible para contener a los migrantes

Sin escándalos, el régimen de Obama concretó pactos para frenar el flujo de personas, vía Centroamérica

Dos africanas o haitianas que son parte de los más de 2 mil migrantes irregulares que permanecen retenidos contra su voluntad en el lado costarricense de Peña s Blancas (JOSÉ MELÉNDEZ. EL UNIVERSAL)
Mundo 28/08/2016 01:50 José Meléndez / corresponsal Actualizada 01:50
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Sin cemento ni clavos y sin generar el repudio que han desatado las propuestas antiinmigrantes del candidato presidencial republicano Donald Trump, el mandatario estadounidense Barack Obama amarró una serie de pactos internacionales para atajar la migración irregular y contener al narcotráfico y al crimen organizado con una sutil fórmula: construir un muro sin paredes, o invisible, en Centroamérica.

Frente al afán de Trump de levantar una onerosa muralla a lo largo del sensible paso limítrofe de EU con México, un plan que atizó el rechazo de América Latina y el Caribe, la administración Obama buscar alejar la guerra anticrimen y antiinmigración de suelo estadounidense y trasladarla a Centroamérica.

“Obama movió fronteras”, dice a EL UNIVERSAL la hondureña Karla Rivas, coordinadora de la Red Jesuita con Migrantes Centroamérica, de Honduras.

Los planes antiinmigrantes y anticrimen de EU consolidan la “remilitarización” centroamericana, añade.

Las piezas clave del muro invisible son tres:

—Triángulo del Norte. Alentados por la Casa Blanca y en un hecho sin precedentes desde el final de las guerras civiles en Centroamérica de 1960 a 1996, los gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras anunciaron el 23 de agosto pasado la creación de una fuerza militar, policial y judicial en sus límites comunes, que empezará a operar en septiembre próximo. Con unidades que involucrarán a sus fiscalías generales y sin traspasar fronteras, la meta es combatir a la delincuencia organizada transnacional, impedir el movimiento migratorio irregular de personas del sur al norte de América y atacar a las maras o pandillas juveniles. Un factor esencial será evitar la migración ilegal de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños vía México a EU. México reforzó hace más de dos años el bloqueo al paso de centroamericanos a EU.

—Costa Rica. Obama anunció el 22 de agosto anterior que entregará aviones, buques y demás ayuda policial a Costa Rica, en un acto sin precedentes desde hace más de 30 años para este país, que en 1948 eliminó su ejército. El objetivo es fortalecer la capacidad policial costarricense de ataque al narcotráfico internacional y al tráfico ilícito de migrantes, en especial en su frontera con Panamá.

—Nicaragua. Paralelo al rearme de Rusia a Nicaragua para afrontar al narcotráfico y a los traficantes de seres humanos en particular, el presidente nicaragüense Daniel Ortega es aliado crucial de Washington en su política de cerrar puertas a la migración ilegal, más allá de las alertas respecto a que el “orteguismo” pretende instalar una dictadura de partido único.

Ortega ordenó, a mediados de noviembre de 2015, impedir el paso por Nicaragua a los migrantes irregulares cubanos procedentes de Ecuador, provocó una de las más graves crisis migratorias de personas oriundas de Cuba desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y logró una carambola política.

Por un lado, exhibió a una mafia de coyotes o traficantes de personas que movilizaron a migrantes irregulares cubanos de Ecuador —que desde 2008 les exoneró de ese requisito— a Colombia, Centroamérica y México en ruta a EU.

Managua reafirmó su alianza con Cuba —uno de sus socios vitales— para repudiar la Ley de Ajuste Cubano, promulgada en 1966 por Washington y que permite que personas nacidas en la isla obtengan beneficios migratorios al tocar territorio estadounidense. En un arriesgado viaje por tierra y por mar controlado por coyotes que cobran hasta 15 mil dólares por individuo, el fenómeno de migrantes cubanos se aceleró en 2012, recrudeció sin control en 2015 y generó los líos migratorios que persisten en cruces fronterizos costarricenses, panameños y colombianos.

Por otra parte, Nicaragua se volvió la principal muralla de contención al flujo de migrantes que, sin visas, recorren América del Sur y Centroamérica rumbo a EU, que también entrega ayuda militar y policial a Managua para la lucha anticrimen. Por el blindaje de Nicaragua, unos 10 mil cubanos fueron llevados este año en puente aéreo y terrestre de Costa Rica y Panamá a El Salvador, Guatemala y México para que siguieran su camino a EU. Hay informes de que decenas se dirigen a Panamá y Costa Rica.

Ortega mantiene cerrados los puestos limítrofes con suelo costarricense al ingreso de irregulares, un alivio para Wa-
shington pero que cuestionan Costa Rica y Panamá, que son albergues obligados de unos 3 mil 500 viajeros irregulares que dicen ser africanos, asiáticos y haitianos, aunque en las redes de retenidos a la fuerza también hay cubanos. El número sube a diario, pero el muro sin paredes da resultados. “Cada vez”, narró Rivas, “más gente se queda en el camino”.

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