Washington.— Paul Manafort renunció ayer a la dirección de la campaña del candidato presidencial republicano Donald Trump, días después de ser degradado y tras verse envuelto en una polémica al publicarse que es investigado por recibir pagos de un partido prorruso.

“Esta mañana Paul Manafort me ofreció su dimisión y yo la acepté”, dijo Trump en un escueto comunicado, en el que agradeció el “gran trabajo” realizado por su jefe de campaña en el proceso de primarias y en la convención republicana. Es la segunda ocasión en dos meses en la que el magnate neoyorquino se ve obligado a reestructurar su equipo, después de que en junio pasado renunciara su hasta entonces jefe de campaña, Corey Lewandowski, salpicado también por varios escándalos, incluyendo acusaciones de haber agredido a una periodista en marzo, durante un mitin.

El miércoles, Trump nombró al combativo Stephen Bannon, un alto ejecutivo del portal de noticias conservador Breitbart News, presidente ejecutivo de su campaña, y a Kellyanne Conway, hasta entonces asesora y analista de encuestas de Trump, jefa de campaña. Así, Manafort quedó relegado a un segundo plano y su salida era un secreto a voces desde que The New York Times publicó unos días antes que entre 2007 y 2012 recibió casi 13 millones de dólares de un partido prorruso en Ucrania.

Esos pagos aparecen reflejados en unos libros de contabilidad secretos del Partido de las Regiones del ex presidente ucraniano Víktor Yanukovich, que están siendo investigados desde hace meses por la Oficina Anticorrupción en Kiev. El periódico aseguró entonces que entre las transacciones dudosas hay un acuerdo por 18 millones de dólares para vender activos de una televisión a un consorcio montado por Manafort y el oligarca ruso Oleg Deripaska, aliado del presidente Vladimir Putin.

Manafort salió a defenderse y negó haber recibido esos pagos, pero la polémica estaba servida. En una entrevista que será difundida mañana por Fox News y de la que se adelantaron extractos, Eric, hijo de Trump, dijo que a su padre le preocupaba que las interrogantes en torno al pasado de Manafort le estuvieran robando atención a la candidatura del magnate a la presidencia. “Creo que mi padre no quería ser distraído por cualquier cosa a la que Paul le estuviera haciendo frente”.

La agencia Associated Press reveló ayer mismo que una empresa dirigida por Manafort orquestó directamente una operación encubierta de cabildeo en Washington a nombre del partido de Yanukovich, incluyendo intentos de obtener una cobertura positiva de medios, como The New York Times y la propia AP, respecto a esa agrupación.

Trump recorrió ayer zonas afectadas por las graves inundaciones en Louisiana, que han dejado al menos 13 muertos y 40 mil viviendas anegadas, a la vez que criticó al presidente Barack Obama por no visitar el estado.

“El presidente dice que no quiere ir, está tratando de acabar un partido de golf”, dijo Trump, aludiendo a las vacaciones de Obama en la isla Martha’s Vineyard. La Casa Blanca anunció que el mandatario se desplazará el próximo martes a las zonas afectadas.

Mientras una nueva encuesta de Reuters/Ipsos revelaba que Trump se encuentra ocho puntos atrás de su rival demócrata, la candidata presidencial Hillary Clinton (34% de él contra 42% de ella), el magnate lanzó su primer anuncio de televisión para las presidenciales de noviembre, centrado en migración.

En él critica las ideas de Hillary que, dijo, suponen mantener abierta la frontera a migrantes ilegales condenados por cometer crímenes. “Los Estados Unidos de Trump son seguros, los terroristas y los criminales se quedan fuera, la frontera está asegurada y las familias están seguras”, señala el anuncio.

Hillary, en tanto, tendrá que responder por escrito las preguntas del grupo conservador de supervisión legal Judicial Watch, en torno al uso que ella hizo de un servidor privado de e-mail mientras fue secretaria de Estado de EU, según determinó un juez federal.

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