San Petersburgo.— El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunió ayer con su “amigo”, el mandatario ruso Vladimir Putin para abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países tras la crisis desatada por el derribo de un avión militar ruso en la frontera entre Turquía y Siria.

El de ayer fue el primer viaje de Erdogan al extranjero desde el fallido golpe de Estado de julio. “Estoy convencido de que con este paso y otros pasos futuros entramos en una fase completamente nueva”, dijo Erdogan al inicio de su encuentro con Putin en esta ciudad rusa.

El conflicto entre ambos países se desató por el derribo de un avión de combate ruso por parte de los turcos en la frontera con Siria a finales de noviembre, tras lo cual prácticamente se congelaron los contactos.

Erdogan y Putin acordaron restablecer los fuertes vínculos económicos del pasado y se comprometieron a colaborar en una serie de proyectos de construcción y energéticos, como el gasoducto Turkish Stream.

El presidente turco afirmó que el gasoducto, que conectará el sur de Turquía con Rusia, será construido lo antes posible, con el objetivo de extenderlo a Europa. La construcción del ducto de gas natural, que se prevé también tenga conexión con Grecia, país miembro de la Unión Europea (UE), no había sido aprobada por completo por la cúpula turca en medio del deterioro de los lazos entre Rusia y Turquía. “Nuestra prioridad en las relaciones con Turquía es regresar al nivel precrisis”, dijo Putin tras reunirse con su par turco.

En junio, Erdogan afirmó que lamentaba el incidente con el avión ruso, lo que marcó un cambio de rumbo en la relación entre los dos países. “Mi querido amigo el señor presidente y yo tenemos una posición común, demostrando que tenemos la voluntad de mostrar al resto del mundo que actuaremos como países amigos", expresó ayer el mandatario turco.

El encuentro, celebrado en el Palacio Constantino del siglo XIX, en las afueras de la ciudad, también pareció sentar las bases para que Rusia levante las sanciones económicas contra Turquía, incluyendo prohibiciones a las importaciones de frutas y vegetales turcos. Putin dijo que el gobierno turco aseguró además que puede garantizar la seguridad de los turistas rusos, en medio de una serie de atentados y el intento de golpe de Estado en el país.

Turquía solía ser uno de los destinos más populares para los turistas rusos antes de que Moscú impusiera sanciones a los viajes allí debido a las tensiones por Siria. La reunión es una buena noticia para los empresarios turcos, especialmente los del sector de turismo, que se vio duramente golpeado por los temores a atentados terroristas pero en especial por la reducción de turistas rusos. El mes pasado, Turquía registró 93% menos de turistas rusos que el mismo mes del año anterior.

Putin propuso que Rusia y Turquía colaboren en la lucha contra el terrorismo, aunque persiste la división entre ambos países por Siria.

Erdogan agradeció la rápida condena que hizo Putin del intento de golpe de Estado del 15 de julio en Turquía.

En tanto, Estados Unidos advirtió que la retórica antiestadounidense y las “teorías de la conspiración” son negativas para la relación con Turquía, después de que la prensa turca acusara al centro de estudios Wilson Center de estar detrás del fallido golpe de Estado en julio.

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