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Buenos Aires.— “Esto fue un aviso. La próxima explota”, decía una nota que acompañaba a una botella de agua envuelta en cinta adhesiva, rellena con yeso, que fue arrojada el viernes pasado en el interior del club Macabi, de la comunidad judía, en la ciudad argentina de Santa Fe.
La botella simulaba ser un explosivo, y la nota concluía con: “Allahu Akbar”, que en árabe significa: “Alá es grande” y una imagen de la bandera del Estado Islámico (EI). Aunque sólo se trató de una amenaza y la botella y los vidrios fueron peritados por técnicos de Criminalística y de la Brigada de Explosivos de la Unidad Regional I de la policía local, las autoridades argentinas están preocupadas.
“Claramente no es una travesura. Puedo asegurar que esto fue algo preparado”, dijo Horacio Roitman, presidente de la filial de Santa Fe de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), organismo que agrupa a 140 instituciones comunitarias y que es la expresión política de la colectividad en este país.
“Sabemos diferenciar bromas de amenazas preocupantes. Esta advertencia nos preocupa mucho. En Paysandú [una ciudad uruguaya donde un directivo de la comunidad judía fue apuñalado por alguien que se reivindicó como activista del EI] todos pensaban que no podía pasar nada; sin embargo, ocurrió lo que sabemos”.
Las autoridades de la provincia de Santa Fe también se hicieron eco: “No hay que desestimar ninguna amenaza”, dijo Pablo Farías, el ministro de gobierno y reforma del Estado de la provincia de Santa Fe. Mientras tanto, la policía reforzó la protección en todos los posibles “objetivos judíos”.
Es la primera vez que llega una nota firmada por el EI a Argentina, un país donde los atentados contra la embajada de Israel en 1992 (con 22 muertos) y contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 (con 86 muertos) todavía no encuentran culpables.
Este último caso, donde se sigue una pista que señala que la explosión se planificó en Irán —aunque hay también otra pista que sitúa el plan en Siria—, es investigado desde 2004 por la unidad fiscal de instrucción UFI-AMIA, que interviene en ésta y otras causas relacionadas con el atentado y con el encubrimiento de la investigación.
El fiscal Alberto Nisman, antiguo titular de la UFI-AMIA, acusó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a algunos de sus colaboradores más cercanos de ser cómplices de una operación de encubrimiento en favor de los acusados iraníes, antes de morir en enero de 2015, en condiciones que aún son dudosas.
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