Cracovia. — El papa Francisco instó ayer a los jóvenes a “no tirar la toalla” y luchar por un mundo mejor, durante la ceremonia de apertura de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Cracovia, Polonia.

“Me duele encontrar jóvenes que parecen haberse jubilado antes de tiempo. Me preocupa ver a jóvenes que tiraron la toalla antes de empezar el partido. Que están entregados sin haber comenzado a jugar”, dijo en el parque Jordán.

“Pero me alegra y reconforta mi corazón verlos tan rebeldes. La iglesia puede aprender de eso”, agregó ante la multitud reunida pese a una lluvia persistente.

Al inicio de su segundo día en Polonia, el Pontífice rezó en la Capilla de la Virgen Negra, en Czestochowa.

Decenas de miles de fieles le dieron la bienvenida con gritos de júbilo y ondeando banderas en el Monasterio de Jasna Góra. Los creyentes participaron a continuación en una misa por el mil 50 aniversario de la cristianización de Polonia.

Francisco dio un susto a los peregrinos cuando se tropezó y cayó al piso, al inicio de la misa al aire libre. El religioso, de 79 años de edad, se puso de pie de inmediato con ayuda de dos asistentes y pronunció su homilía sin sufrir, al parecer, ninguna dolencia.

Posteriormente, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró que Francisco se encontraba bien.

En su mensaje, el Papa criticó las ansias de influencia y poder y llamó a las personas a mostrar humildad, amor por el prójimo y generosidad.

Por la tarde regresó a Cracovia y luego puso su sello con un viaje en tranvía, acompañado por 15 jóvenes discapacitados y el arzobispo local, el histórico secretario personal de Juan Pablo II, Stanislaw Dziwizs.

Así Francisco se trasladó hasta el Parque Jordán para el inicio de la Jornada Mundial de la Juventud, donde hasta el domingo se reunirán 500 mil peregrinos de 187 países.

Se prevé que hoy visite el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, en donde se reunirá con sobrevivientes.

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