Los toros de la ganadería de Jandilla, una de las más tradicionales de España, protagonizaron hoy el quinto encierro de los Sanfermines 2016, con una limpia carrera y muy rápida, aunque en los últimos metros la caída de dos astados retrasó el final.

El hermanamiento de los toros, su velocidad y la menor presencia de corredores, tras los multitudinarios encierros del fin de semana, propició bonitas carreras en las que los mozos pudieron acercarse a las astas sin que al parecer ninguno haya resultado corneado.

Como es tradicional en todos los días de la fiesta, a las 8 de la mañana (6.00 GMT) se producen los encierros, una carrera de unos 800 metros que se realizan en apenas 3 minutos, en la que los mozos corren delante de los toros para llevarlos hasta la plaza donde luego se celebra una corrida.

Tras la carrera de hoy, los servicios asistenciales informaron de que cuatro corredores fueron traslados a centros sanitarios por contusiones.

Los "jandilla" corroboraron su fama de veloces y en poco más de dos minutos cuatro de ellos completaron el espacio que separa los corrales de Santo Domingo de la plaza de toros, sin más incidencias que caídas y trompicones, mientras los otros dos, tras sufrir sendas caídas, aumentaron la peligrosidad.

Después de los tres cánticos en los que los mozos piden protección a San Fermín frente a la hornacina con su imagen, la manada, compuesta por seis toros bravos y varios cabestros (toros mansos que guían a los bravos), abandonó los corrales agrupada.

A gran velocidad, y sin romperse el grupo, se llevó a cabo la mayor parte de la carrera, hasta que, casi al final, dos toros cayeron y uno incluso necesitó ayuda para levantarse y seguir su camino.

Finalmente ambos entraron en chiqueros casi un minuto después del resto del grupo.

Por la tarde los morlacos serán lidiados por los diestros Diego Urdiales, Alejandro Talavante y López Simón.

lsm

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