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Bruselas.— La policía antimotines de Bélgica se enfrentó el domingo con cientos de partidarios de extrema derecha durante una manifestación realizada en la plaza que ha sido utilizada para rendir tributo a las víctimas de los atentados suicidas en Bruselas. En tanto, las autoridades lanzaron una nueva oleada de operativos antiterrorismo que dejaron un saldo de cuatro personas detenidas.
La policía utilizó un cañón de agua una vez que surgieron enfrentamientos frente a la Casa de la Bolsa, sitio que se ha convertido en un símbolo de solidaridad con las víctimas que fallecieron en los ataques del martes. Hombres vestidos de negro portaron una pancarta ofensiva e irrumpieron en el lugar con gritos nazis. Diez personas fueron arrestadas y dos policías resultaron heridos.
Ayer cientos de personas acudieron a la Plaza de la Bolsa de Bruselas para rendir homenaje a las víctimas de los atentados y expresar su rechazo al extremismo. Las autoridades belgas habían pedido que por cuestiones de seguridad no se celebrara esta concentración hasta dentro de unas semanas.
“Era importante para nosotros estar hoy aquí”, dijo Samia Orosemane, una comediante de 35 años. Pero, añadió: “Había muchas personas haciendo saludos nazis y gritando: ‘Muerte a los árabes’, por lo que no pudimos pasar”. El primer ministro belga, Charles Michel, condenó lo sucedido y pidió “respeto” en un momento de duelo para todo el país. El alcalde de Bruselas, Yvan Mayeur, tildó a la multitud de canalla y dijo que habían llegado a Bruselas desde otras ciudades, en particular de Antwerp.
En tanto, 13 registros y nueve detenciones se produjeron ayer en Bélgica cinco días después de los atentados de Bruselas, aunque la Fiscalía federal belga no precisó si estaban vinculados directamente con los atentados del martes, que causaron 31 muertos.
Primero se detuvo a nueve personas pero tras un primer interrogatorio se decidió liberar a cinco, mientras las otras cuatro están a la espera de que un juez de instrucción decida si permanecen detenidas de forma preventiva. Con estas acciones, el gobierno belga intenta frenar además las críticas en su contra por las fallas de seguridad.
La Policía del aeropuerto internacional de Bruselas amenazó ayer con una huelga a partir del miércoles si no se endurecen las medidas de seguridad tras el atentado del 22-M.
En tanto, un argelino perteneciente a una red que falsificó documentos usados por algunos de los responsables de los recientes atentados en París y Bruselas fue detenido en la sureña provincia italiana de Salerno, informó ayer la policía. Mientras que oficiales holandeses detuvieron ayer en Rotterdam a un ciudadano francés sospechoso de terrorismo a petición de Francia y a otras tres personas, informaron la cadena de televisión pública NOS y la agencia de noticias ANP.
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