Al menos 34 personas murieron y 125 resultaron heridas ayer en un atentado con coche-bomba en el centro de la capital turca, Ankara, informaron las autoridades.

El ministro de Salud turco, Mehmet Müezzinoglu, declaró que entre los muertos se presume que hay uno o dos atacantes, que detonaron un auto cargado de explosivos junto a una concurrida parada de autobuses. Además, aclaró que entre los heridos hay 19 de gravedad.

Según informaciones oficiales, el artefacto explotó en torno a las 16.45 GMT en los alrededores del parque Güven, cerca de la plaza Kizilay, rodeada de una zona de ocio y comercios, y que no está lejos del barrio diplomático de la capital. El ataque no fue reivindicado ni hay todavía datos ni especulaciones sobre quién podría haberlo perpetrado.

El ministro turco de Interior, Efkan Ala, señaló que la explosión fue un “atentado terrorista” dirigido contra la población civil del país. “Lo condenamos. Aquellos que lo perpetraron no van a conseguir sus objetivos”, dijo.

Apenas una hora después de la explosión, el Consejo Audiovisual de Turquía (RTÜK) vetó la emisión de imágenes del lugar del atentado, alegando que estaba prohibido “mostrar cuerpos sin vida”. El partido prokurdo HDP, acusado por el ejecutivo islamista que preside Recep Tayip Erdogan de ser cercano a la guerrilla kurda PKK, condenó en un comunicado este “abominable ataque”.

Erdogan agregó que “las organizaciones terroristas y sus peones, al haber perdido la lucha contra las fuerzas de seguridad, han tomado por objetivo a civiles”, en una aparente referencia a la lucha de las organizaciones kurdas en el sureste del país.

Hace dos días, la embajada de Estados Unidos en Turquía había alertado de una posible amenaza terrorista cerca del barrio diplomático de Ankara e instado a sus ciudadanos evitar esa zona.

El centro de Ankara vivió el pasado 10 de octubre el peor atentado de la historia de Turquía, con 103 muertos, cuando dos suicidas se hicieron saltar por los aires en medio de una manifestación en favor de la paz en el país. La Justicia turca acusó a elementos yihadistas locales, relacionados con el Estado Islámico de haber perpetrado ese atentado.

El ejército turco lanzó a mediados de diciembre pasado una gran ofensiva contra la milicia kurda en el sureste del país. Ayer las autoridades anunciaron un toque de queda indefinido en la localidad de Yuksekova —cerca de las fronteras con Irak e Irán— para combatir a los milicianos kurdos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, condenó duramente el atentado en Ankara. Según el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov, Putin dijo que compartía la pena del pueblo turco. El portavoz del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense, Ned Price, también condenó los hechos.

El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland, también expresó su conmoción por el ataque. “Estos atentados terroristas son un ataque a nuestros valores europeos”, indicó. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también reiteró su solidaridad con el pueblo turco. Otros países de Europa y América también condenaron el ataque.

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