Sueño presidencial de Marco Rubio se colapsa

El precandidato está obligado a ganar en Florida: expertos; 'establishment' del partido comienza a alinearse detrás de Ted Cruz

El precandidato republicano y senador Marco Rubio, durante un mitin de campaña en Sarasota, Florida, el martes (PAUL SANCYA. AP)
Mundo 11/03/2016 00:38 J. Jaime Hernández / Corresponsal Washington Actualizada 02:18

Con la sensación de tener las horas contadas, el senador por Florida, Marco Rubio, está obligado a ganar las primarias republicanas del próximo martes en su estado; una derrota significaría su muerte política.

En medio de llamados a la desesperada, en encuentros marcados por la poca asistencia y el entusiasmo a medias de sus simpatizantes, el aspirante presidencial ha multiplicado sus llamados para que sus electores no lo dejen en la estacada. “Necesito de su ayuda. Salgan a votar. Entre todos podemos detener a Donald Trump”, insiste una y otra vez Rubio en actos de campaña y a través de sus cuentas de Twitter y Facebook.

Sin embargo, las encuestas no lo favorecen. De acuerdo con CNN, Trump va a la cabeza de las preferencias en Florida, con 43%. Rubio tiene apenas 20%. El senador por Texas Ted Cruz sólo consigue 16% y el gobernador de Ohio, John Kasich, 10%.

“Rubio va mal en las encuestas de Florida, y sería una sorpresa si llegara a ganar las primarias”, dijo Gary Stein, veterano analista político del Sun Sentinel.

Quienes respaldan a Rubio insisten en que no sólo ganará en Florida sino que sigue siendo la mejor opción para derrotar a Trump y, en el bando demócrata, a Hillary Clinton. “Cualquiera que piense que Rubio está fuera de la contienda no lo conoce”, aseguró ayer el congresista por Florida, Mario Díaz-Balart. “Él está acostumbrado a venir desde atrás. Nadie lo puede subestimar”, añadió.

“Si Donald Trump es el nominado republicano, Hillary Clinton será la próxima presidenta de EU”, consideró a su vez el congresista Carlos Cubelo, un viejo aliado de Marco Rubio.

Pero las versiones de que el senador está por abandonar la contienda, tras una racha de 22 derrotas, continúan. Y ni el gobernador de Florida, Rick Scott, ni el ex gobernador del mismo estado, Jeb Bush, quien abandonó su aspiración presidencial entre reclamos a Rubio de traición, le han tirado algún salvavidas.

Sus ataques a Trump, a base de insultos y descalificaciones, tampoco le han ayudado, al grado que él mismo reconoció que “no es algo de lo que me pueda enorgullecer. Hasta mis hijos se sintieron avergonzados y por eso no lo volvería a hacer”.

Así, en el establishment republicano comienza a producirse un tímido reagrupamiento de fuerzas a favor de Cruz, el único con posibilidades de alcanzar a Trump. Primero fue la ex aspirante presidencial republicana Carly Fiorina; ayer anunció su decisión de sumarse a la causa de Cruz Mike Lee, el primer senador republicano por Utah.

Cruz es “la persona más lógica para frenar a Trump”, dijo un renuente senador Lindsey Graham, quien reconoció que el senador por Texas no es precisamente su favorito. Pero aunque Cruz ha ganado en siete estados, contra 15 del magnate, el número de delegados que los separa es de 99, según el conteo de AP. Rubio, quien tiene 151 delegados, tendría que ganar los 99 delegados de Florida para elevar su cuota a 250 y aun así, quedaría a 258 delegados de Trump.

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