La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió hoy sendas pautas para evitar errores en los diagnósticos de microcefalia en recién nacidos y para el tratamiento de personas afectadas por el Síndrome Guillain Barré, situaciones asociadas a la propagación del virus del zika en América Latina.

Según la organización, los establecimientos de atención y vigilancia sanitaria en Brasil, donde se ha observado un aumento importante de casos de microcefalia, han estado utilizando diferentes límites en sus mediciones para determinar si un recién nacido tiene una cabeza pequeña o no.

La microcefalia es la condición en la que el bebé tiene una cabeza más pequeña comparada con otros bebés del mismo sexo y edad.

Aquellos que nacen con ese defecto sufren el riesgo de retraso mental y discapacidad intelectual, incluyendo problemas de audición y de visión.

Sin embargo, "una proporción de esos niños tendrán un desarrollo neurológico normal", aclara la OMS en su guía.

Entre las recomendaciones que se enumeran está la de medir la circunferencia de la cabeza (perímetro cefálico) "con técnicas y equipos estandarizados, al menos 24 horas después del nacimiento y dentro de la primera semana de vida".

A continuación, la circunferencia debe interpretarse utilizando una medición de desviación estándar específica para el sexo y la edad gestacional.

"Los proveedores de servicios de salud deben ser entrenados en la medición y la interpretación del perímetro cefálico según los estándares establecidos por la organización", indica la guía.

En relación al Síndrome Guillain Barré (SGB), la OMS pide igualmente que los trabajadores sanitarios sean formados adecuadamente en "el reconocimiento, evaluación y tratamiento de los pacientes".

Concretamente, deberían potenciarse las técnicas de análisis neurológico y la formación en el tratamiento del síndrome.

Los exámenes deberían hacerse a todos los pacientes sospechosos de padecer del SGB y, si estuviesen disponibles, deberían también realizarse complementariamente estudios de neuroconducción o electromiografías y punciones lumbares, agrega la OMS.

Asimismo, destaca la importancia de incluir evaluaciones neurológicas frecuentes y la vigilancia de las funciones vitales y respiratorias, ya que el riesgo de muerte se asocia a fallos respiratorios, cardiacos, arritmias y coágulos de sangre.

Para los pacientes con SGB que no son capaces de caminar o han experimentado un rápido avance de los síntomas, la organización sanitaria sugiere una terapia intravenosa de inmunoglobulina o recambios terapéuticos de plasma.

ahd

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