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Tokio.— Miles de personas se manifestaron ayer en Tokio ante el Parlamento nipón en contra de la reforma legislativa emprendida por el gobierno para dar un mayor peso militar a Japón, la más reciente señal de recelo público hacia las políticas de seguridad del primer ministro Shinzo Abe.
En una de las mayores protestas en años en Japón, los organizadores cifraron en 120 mil a los asistentes, que desafiaron una lluvia ocasional para unirse a la manifestación, cantando y sosteniendo pancartas que decían: “No a la guerra” y “Abe, renuncia”.
Los manifestantes liderados por grupos de estudiantes lanzaron consignas contra la polémica reforma legal que busca que las Fuerzas de Auto Defensa niponas (Ejército) puedan participar en operaciones en el extranjero, algo que prohíbe la actual Constitución pacifista adoptada tras la II Guerra Mundial.
La reforma, que ya ha sido aprobada por la Cámara Baja deberá terminar su trámite parlamentario en la Cámara Alta, en la que el Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro, Shinzo Abe, y sus socios de Gobierno (Nuevo Komeito) también tienen mayoría.
Este cambio legislativo, que según las encuestas cuenta con la oposición de la mayoría de los japoneses, llega después de que el gobierno aprobara una polémica reinterpretación de la Carta Magna el año pasado.
Hasta entonces, el artículo 9 de la Constitución nipona impedía al país recurrir al uso de la fuerza para resolver conflictos internacionales.
Una vez que se apruebe definitivamente la nueva ley Japón podrá defender a aliados, como EU, si son objeto de un ataque armado, así como participar en operaciones de seguridad de Naciones Unidas.
Las manifestaciones en Tokio fueron las mayores desde las enormes protestas contra las centrales nucleares en el verano de 2012, tras el desastre atómico de marzo de 2011 en Fukushima.
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