El Papa instó a todas las partes involucradas a respetar los acuerdos internacionales tomados para el este de Ucrania, entre ellos el alto al fuego, y expresó su “profunda preocupación” por el agravamiento del conflicto en la zona.

Esto durante la bendición dominical con el Angelus, que presidió ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, asomado a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico.

“Renuevo mi dolorido llamado para que sean respetados los empeños tomados para alcanzar la pacificación y con la ayuda de las organizaciones y de las personas de buena voluntad, se responda a la emergencia humanitaria en el país”, dijo.

“El señor conceda la paz a la amada tierra ucraniana, que se apresta a celebrar mañana la fiesta nacional. ¡Interceda por nosotros la Virgen María!”, agregó Francisco.

En las últimas semanas tanto las milicias nacionalistas ucranianas como los grupos separatistas filorrusos han dado viva a encendidos enfrentamientos en la región del Dombass, ubicada en torno al río Donec.

Estos choques contravienen el Protocolo de Minsk, que fue firmado con el patrocinio de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y que, entre otras cosas, prohibió el uso de armas pesadas. El acuerdo ha sido sistemáticamente violado por los milicianos.

Poco antes de rezar la oración mariana del Angelus, el Papa reflexionó sobre cómo las palabras de Jesús pusieron en crisis la mentalidad de su tiempo e incluso ni siquiera sus discípulos la comprendieron bien.

Advirtió que todas las cosas de la vida no pueden saciar “el hambre de infinito” del ser humano y sólo Jesús puede dar respuesta, porque él no es un “elemento accesorio” sino “el pan vivo, el nutrimiento indispensable” y amarrarse a él “no significa estar encadenados, sino profundamente libres”.

“Cada uno de nosotros puede preguntarse, ¿Quién es Jesús para mi?, ¿Es un nombre, una idea, es sólo un personaje histórico o la a persona que me ama, que camina conmigo, que dio la vida por mi?”, señaló.

Al final de su discurso volvió a improvisar con una frase: “Y no se olviden, esta semana deténganse, cada día un poco y háganse la pregunta, ¿Quién es Jesús para mi? y cada uno se responda a si mismo”.

jlc

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