Washington.— Un ataque contra dos instalaciones militares en Tennessee, en el que fallecieron cuatro soldados, volvió a provocar ayer la inquietud en Estados Unidos sobre la amenaza del llamado “terrorismo doméstico”, especialmente después de que el autor, que también murió, fuese identificado como Muhammad Youssef Abdulazeez.

“No conocemos todos los detalles (...) Sabemos que parece que el responsable llevó a cabo estos ataques en solitario”, dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, en una breve declaración en la Casa Blanca antes de reunirse con el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, para comentar el ataque en el que, además de los muertos, resultaron heridas tres personas.

“Quiero que todo el mundo sepa que seremos exhaustivos y rápidos a la hora de averiguar qué ocurrió exactamente”, agregó Obama poco después de regresar a Washington de un viaje al estado de Oklahoma.

A mediodía, en la primera rueda de prensa para relatar lo sucedido, el fiscal del distrito este de Tennessee, Bill Killian, indicó que “se trata de un acto de terrorismo doméstico”.

De Abdulazeez se sabe que era un ingeniero de 24 años de origen kuwaití, que vivía en Hixon, a las afueras de Chattanooga, y que su padre trabajaba en el Departamento de Obras Públicas de la ciudad. El FBI señaló que el agresor, quien según la cadena CNN fue abatido por la policía, no había sido investigado por las autoridades federales. Tras el ataque, se elevó la seguridad de las instalaciones federales del país.

Andy Berke, el alcalde de Chattanooga, una ciudad de 170 mil habitantes en el sureste de Tennessee, describió lo sucedido como “una pesadilla”, al relatar cómo el sospechoso disparó en dos lugares distintos contra soldados antes de enfrentarse con agentes locales.

Por otro lado, tres años después de un tiroteo que conmocionó a EU, el acusado de perpetrarlo, James Holmes, fue declarado culpable ayer de asesinar a 12 personas y herir a otras 70 durante la proyección de una película de Batman en un abarrotado cine de Aurora, Colorado, el 20 de julio de 2012, lo que podría valerle la pena de muerte. La segunda fase del proceso podría comenzar la próxima semana. Agencias

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