El Ágora Digital

Miguel Alemán Velasco

Son mentes atrevidas que tienen la convicción de que la rentabilidad no se logra sólo con bajos costos, sino con patentes propias, procesos y productos innovadores

En el futuro no lejano las definiciones de nuestro modo de vida estarán representadas en un algoritmo. En días pasados asistí a la sesión del Consejo Estratégico Franco-Mexicano, entre cuyos asuntos más relevantes destacó la atención a los resultados de la ley “República Numérica”, entendida como una visión de Estado para una reconversión que propicie el liderazgo tecnológico en la carrera de la revolución digital 4.0, con el fin de crear las condiciones para impulsar a las nacientes empresas que los franceses definen con el anglicismo startup.

La fórmula de creatividad aplicada a la creación de valor de estas nuevas empresas surge de una nueva mentalidad emprendedora, con atención en la innovación y en muchos casos con carácter disruptivo para abrir nuevos servicios, mercados, productos o conceptos de vida, los cuales, una vez conocidos, generarán una demanda creciente en los próximos años. El modelo industrial de Silicon Valley a nivel mundial es el referente de las nuevas concepciones del modelo de empresa. La nueva era requiere nuevos códigos, de ahí el concepto de “siliconización” de los mercados, que, según Eric Sadin, es la tónica de la evolución económica de este siglo.

Los avances en inteligencia artificial aplicada, así como la creciente disponibilidad de datos, invención de nuevos materiales, avances científicos en nanociencias, biotecnologías, robotización, realidad virtual, mayor capacidad y velocidad de las redes digitales y la sustitución de manufacturas tradicionales por impresiones en 3D son sólo algunos de los insumos que hoy están en espera de su aprovechamiento productivo.

Las startups francesas están apoyadas en diversas instancias tanto públicas como privadas para generar un espacio ajeno a la rutina de oficina tradicional y propiciar condiciones donde la creatividad alcance su máxima expresión. El campus de la “Estación F” es el espacio creativo que fomenta un nuevo ecosistema digital que sirva de incubadora de las nuevas ideas. Es un Ágora Digital en su concepto moderno.

Son mentes atrevidas que tienen la convicción de que la rentabilidad no se logra sólo con bajos costos, sino con patentes propias, procesos y productos innovadores y con mecanismos diversificados de acceso al consumidor. Son jóvenes que trabajan en espacios compartidos, hablan en voz baja, permanecen conectados en línea y en tiempo real, con horarios flexibles y discontinuos, y en incesante interacción entre productividad, investigación, y áreas de descanso que liberen las tensiones que impone una generación impaciente por la respuesta inmediata.

México tiene algunas experiencias en gobiernos locales para el impulso de las startups, no obstante es aún insuficiente, pues se requiere de una política de Estado para la creación del agora digital con una visión Mex-techno con visión global, con fondos de capital semilla, simplificaciones en materias de propiedad intelectual, fiscal y laboral, así como de una revolución de la administración pública para superar las resistencias burocráticas.

Los ejemplos que se presentan en Francia, Israel e India son evidencias suficientes para reconocer la urgencia de abrir los espacios y ofrecer incentivos para que las nuevas generaciones de mexicanos puedan contar con las bases institucionales necesarias para aplicar su capacidad creativa en estas incubadoras empresariales del futuro.

Rúbrica. Hechos a mano. En el debate los candidatos se lucieron; uno con manualidades para dibujar cartulinas, ella con la mano extendida a las mujeres, otro verdugo mocha-manos de corruptos y el que le quiere hacer “manita de puerco” al “manirroto” que regala departamentos.

 

Político, escritor y periodista.
@AlemanVelascoM
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